Iberdrola ficha al community manager de la Policía

Community Manager Policia Carlos Iberdrola @Policia

El fichaje del día no juega en ningún equipo de fútbol: se llama Carlos Fernández Guerra y aunque pertenece a la Policía Nacional nunca se ha puesto el uniforme. Carlos, el famoso community manager de la Policía acaba fichar por Iberdrola según avanza este lunes el diario El País. Siempre se van los mejores.

Carlos, Licenciado en Ciencias de la Información y con un Máster en Comunicación empresarial, es mucho más que el community manager de la Policía Nacional, principal responsable del extraordinario éxito de la cuenta de Twitter de la @Policia.

Los datos son abrumadores. Con Carlos al frente de la estrategia de comunicación la cuenta de la @Policia ha conseguido más de 1,75 millones de seguidores en Twitter, medio millón más que el FBI y por encima de cualquier cuerpo policial de todo el planeta.

Consejos para una vuelta de vacaciones segura para los hijos

Premiada con el Gran Premio Nacional de Marketing en 2015, la cuenta de Twitter de la @Policía recibe alabanzas desde todos los rincones del mundo, reflejo de que España también puede ser un modelo a seguir.

El community manager de la Policía, Carlos, ha enamorado a la parroquia twittera con su estilo campechano y sus consejos repletos de humor. Así ha conseguido conectar con el público más joven y, por ejemplo, ha logrado establecer una relación muy directa con sus seguidores que ha servido incluso para resolver casos reales

Según ha adelantado este lunes El País, Carlos Fernández Guerra abandona la @Policía para fichar por @Iberdrola, que en estos momentos tiene alrededor de 25.000 seguidores en Twitter.

El policía sin uniforme cambia de colores, pero la cuenta de Twitter de la @Policia mantendrá su alabada estrategia de comunicación gracias al equipo de ocho personas que trabaja 17 horas al día para acercar el trabajo de la Policía Nacional a los ciudadanos. 

Los mejores tweets de Carlos, community manager de la @policía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Fuente: El País]