El Internet de AEDE sí es una serie de tubos

Canon aede

En 2006, el senador republicano por el estado de Alaska, Ted Stevens, que en paz descanse, acuñó una de las frases que más memes ha inspirado en la corta pero intensa historia de ésta, nuestra Red: (The Internet) is not a big truck. It's a series of tubes.

Me vais a permitir que eche mano de la Wikipedia (quien esté libre de pecado que tire la primera piedra) y traduzca al castellano lo que dijo el bueno de Stevens, que en aquel momento dirigía, a sus 82 años, el comité de Comercio, Ciencia y Transporte. O lo que es lo mismo, el organismo encargado de 'regular' o 'supervisar' Internet en el Senado del país que inventó Internet. Casi nada.

Esto dijo en una de sus intervenciones en el Senado estadounidense durante un debate sobre lo que ahora conocemos como Neutralidad en la Red (Net Neutrality), otro de los pilares en los que se basa el Internet que todos amamos:

Diez películas en streaming a través de ese, ese Internet, ¿qué pasa entonces con tu propio Internet? Justo el otro día me llegó un... mi staff me mandó un Internet a las 10 de la mañana del viernes. Me llegó ayer (martes). ¿Por qué? Porque se enredó con todas esas cosas comerciales que circulan por Internet.

Quieren enviar tremendas cantidades de información a través de Internet. Y de nuevo, Internet no es algo en lo que simplemente echas otra cosa encima. No es un gran camión. Es una serie de tubos. Y si no lo entiendes, esos tubos se llenan, y si se llenan, cuando pones tu mensaje (en el tubo), se queda en cola y se va a retrasar por alguien que ha puesto en ese tubo una enorme cantidad de material.

Y se quedó tan pancho.

una serie de tubos Internetsmolucha.com

Eso sí, más panchos aún se quedaron los legisladores españoles al redactar la nueva Ley de Propiedad Intelectual, y más aún el Gobierno que la aprobó por la vía rápida, con nocturnidad y alevosía. Ninja-style.

Volviendo por un momento a esa serie de tubos, la culpa, y esto lo tenemos que tener todos claro, no fue del pobre Stevens. Fue de quien puso al frente de una comisión senatorial encargada de, entre otras muchas cosas, vigilar el buen funcionamiento de Internet y de todos sus actores, a un hombre de 82 años que no sabía la diferencia entre un email y la Red de redes.

Dicho esto, quizá esté siendo muy injusto. No creo que la edad tenga nada que ver en el asunto. Mi abuela tiene 89 años y me reenvía memes por email desde su tablet. No, estamos ante un problema de competencia, de no ser la persona adecuada para el cargo. Sí, amigos, esto no sólo pasa en España.

Pero Spain is different, y aquí hacemos las cosas a lo grande. Sin medias tintas. Así que cuando se trata de intentar regular Internet, ponemos al frente del timón a gente que no tiene ni pajolera idea de lo que habla, y lo que es peor, de lo que regula y legisla.

La raíz del problema es muy simple: la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) necesitaba un ingreso extra, y acudieron al gobierno de España. El gobierno hizo lo que por desgracia se espera que haga un gobierno: aprovechar la situación para atraer al redil a esos periódicos díscolos que, de vez en cuando, se posicionan en su contra. En pocos meses vimos caer a tres dirigentes de tres de los mayores medios del país, pero aquí nadie dijo ni mú.

A cambio, y a pachas, redactaron una nueva Ley de Propiedad Intelectual que, entre otras muchas medidas, contenía una idea muy singular: Google le sobra el dinero, así que vamos a pedirle pasta. ¿Por qué? Por enlazar noticias. Sí, sí, por enlazar. Vamos a pedirle dinero a Google por hacer uso precisamente de eso en lo que se basa el funcionamiento de Internet: el hipervínculo.

Todo medio de comunicación, blog y amigo de vecino tendría "derecho" a una remuneración si Google enlazaba sus noticias. Pero un derecho con trampa. Un derecho irrenunciable, lo que quiere decir que si tú, que tienes un blog adscrito a Google News, no quieres cobrar por ello, estás obligado a hacerlo, por ley.

Todavía no sabemos, eso sí, cuánto se cobra, cómo y a través de qué procesos. Y es posible que no lo sepamos nunca, porque Google anunció ayer que cierra su servicio de noticias en España y que ningún medio español será enlazado desde ninguna de las versiones que Google News tiene en diferentes países. Más de 70, para ser exactos, y entre los que no estará España a partir del 16 de diciembre.

El cierre de Google News supondrá una caída de tráfico (y por tanto de inversión publicitaria) en todos los medios digitales españoles, retrasando la ya de por sí difícil digitalización de los grandes medios de nuestro país. Y lo que es peor, afectará a todos aquellos que no forman parte de AEDE y que no han tenido ni voz ni voto en este debate. Lo de debate, claro está, es un eufemismo.

wert ldpinuvol.com

El absurdo, eso sí, no acaba aquí. Demostrando una incapacidad para entender cómo funciona este negocio que a muchos abruma, los miembros de AEDE se echan ahora las manos a la cabeza tras el anuncio de Google y piden al gobierno de España, el que redactó y aprobó la propuesta a su medida, que intervenga para evitar el cierre de Google News en España. También a la UE, donde ahora mismo deben estar partiéndose la caja. Más de lo habitual, si cabe.

Donde deben estar con la sonrisa en boca y cuchillo entre los dientes es en las oficinas de Google, una empresa a la que se critica mucho. De hecho, la coña con su eslogan Don't be Evil es legendaria, pero en este caso concreto llevan todas las de ganar. Entre otras cosas, porque cuentan con el mejor argumento posible: el sentido común.

Google News es un servicio sin publicidad, por el que Google no ingresa un céntimo, al menos de forma directa. Un servicio que aporta tráfico a los medios digitales, que a su vez transforman ese tráfico en ingresos publicitarios. Sentido común. Win-win, que dicen los americanos. Pero en España hemos (han) decidido pasarse de listos y morder la mano que te da de comer, otorgando a Google una posición de autoridad moral irrefutable en este caso y convirtiéndonos en el hazmerreír de medio mundo.

El día 16 vendrán los lloros y los madres mías, al mismo tiempo que los anunciantes empiecen a reclamar la renegociación de sus contratos por la bajada de visitas, y por tanto de visibilidad de sus anuncios, en las versiones digitales de los grandes medios. Entonces, quizá ya sea demasiado tarde para arreglar todo este pifostio, demostrando una vez más que, al menos en España, Internet sí es una serie de tubos.

Stevens tenía razón.