Internet no está preparado para el caos de la crisis griega

Miles de griegos podrían perder sus datos de iCloud y Dropbox, Onedrive y otros almacenes en la nube. Los servicios de Internet y la crisis griega.

Imagina que vas a comprar el último éxito de Taylor Swift, que cuesta 0.99€ en iTunes, y Apple deniega todas tus tarjetas bancarias.

Acudes a Google Play a alquilar una película para ver con tu pareja, pero Google no acepta tu pago.

¿Recuerdas ese juego que estás deseando jugar y por eso reservaste la Edición de Coleccionista Ultralimitada hace meses en Amazon? Ha salido a la venta hoy, pero Amazon rechaza todas tus tarjetas bancarias y como no puedes pagarla, te quedas sin ella.

Acudes a eBay a comprar un regalo de cumpleaños agotado en tiendas para tu sobrino, al menos ahí aceptan PayPal. No, PayPal ha dejado de aceptar pagos.

¿Puede ir a peor? Sí. Debes renovar la suscripción de tus cuentas de Dropbox e iCloud, en donde guardas tus documentos personales y profesionales, fotos, vídeos, tus proyectos escolares. También han rechazado todas tus tarjetas, así que tus 100 GB de espacio han sido rebajados a 5 GB y no sabes cuándo podrás recuperar tus ficheros, si es que no los borran por impago.

No es una novela de terror, o la pesadilla de un techie. Es lo que están viviendo millones de griegos ahora mismo. Una situación desesperada que nos permite reflexionar sobre la dependencia de Internet y, aún más importante: en manos de quién están los servicios de Internet.

La crisis griega demuestra que Internet, como proveedor de servicios en situaciones de emergencia, es un fracaso.

La crisis de Grecia e Internet

El crowdfunding para salvar a Grecia colapsa Indiegogo

Tras negarse a aceptar las condiciones de sus acreedores y no devolver parte de la deuda que le correspondía en el mes de junio, Grecia ha entrado oficialmente en impago. Para evitar la fuga de capitales, el gobierno de Alexis Tsipras ha establecido un control de capitales, que impide sacar dinero al extranjero. Y eso incluye usar las tarjetas bancarias en servicios de Internet que operan en el extranjero. El problema es que, si no eres anglosajón, irlandés o luxemburgués, prácticamente TODOS los servicios de Internet operan desde el extranjero.

Resulta ridículo considerar que la compra de una canción en iTunes por 0.99€ es una fuga de capitales, pero para curarse en salud los servicios de Internet no aceptan ninguna tarjeta bancaria griega. Los griegos que intentan comprar en iTunes o en la App Store, son rechazados. Aunque tengan dinero:

La gran mayoría de los servicios de Internet funcionan con tarjeta bancaria o PayPal. Las tarjetas no funcionan, y PayPal, que saca el dinero de las propias tarjetas, o de las cuentas bancarias... tampoco:

Quizá puedas aguantar un tiempo sin comprar por Internet pero... ¿qué ocurre con los servicios a los que estás suscrito y necesitas renovar? Usuarios griegos de Dropbox a los que no les permiten pagar su suscripción se han encontrado con sus almaneces en la nube bloqueados, cientos de GB sin acceso mientras les han devuelto a una cuenta gratuita de 5 GB. Se supone que Dropbox conservará sus datos hasta que el tema se solucione pero... ¿y si necesitan acceder a ellos a nivel profesional, como ya ocurre con periodistas o empresas griegas?

No queremos pecar de frívolos, sabemos que hay millones de personas que están en paro o no tienen para comer en Grecia, y para ellos comprar una app o recuperar un almacén en la nube es irrelevante. Pero ComputerHoy.com es una web de tecnología, y desde el punto de vista tecnologíco, Internet ha fracasado con la crisis griega. Dependemos de empresas de Internet ubicadas en el extranjero que no tienen previsto un plan B cuando, en una situación excepcional, no se permiten los pagos al extranjero. Decenas de miles de clientes de Google, Apple, Amazon, Dropbox, PayPal, quieren y pueden pagar, pero no les dejan. Sus proyectos profesionales bloqueados por no poder ingresar unos míseros 3 o 4€ de la cuota mensual. Y más grave aún, a día de hoy no existe ninguna solución, ninguna alternativa para dar una respuesta a esos clientes. Por ejemplo, aceptar pagos en bancos locales griegos, que sí está permitido.

Para los griegos, las empresas de Internet les han dado la espalda. Están solos.

No sabemos lo que ocurrirá mañana tras el referendum griego, y la posterior negociación de la deuda. Ni tampoco qué resultado, el si o el no, es el mejor para salir de la crisis. Al fin de cuentas, como hemos dicho, somos una web de tecnología. Pero deseamos de todo corazón que, elijan lo que elijan mañana, los griegos opten por la mejor solución para salir de esta pesadilla lo antes posible.

Internet y la crisis de Grecia