Obama responde: no habrá Estrella de la muerte

Obama responde: no habrá Estrella de la muerte

Mal empieza este 2013 para los seguidores de Star Wars. Quizá no lo recuerdes, pero hace unas semanas la página web de la Casa Blanca recogió una soprendente iniciativa que tardó poco en alcanzar 25.000 firmas. En ella se pedía al presidente Obama la construcción de la Estrella de la Muerte. Y no era una petición "sin más", puesto que abordaba la perspectiva de la construcción como una estupenda forma de generar empleo, así como de garantizar la seguridad de la nación. Sin embargo dichos argumentos no han sido suficiente para la administración, que no construirá la Estrella de la Muerte por razones, al menos, igual de poderosas que las esgrimidas por los solicitantes.

La primera y fundamental, según la nota de respuesta emitida por la Casa Blanca, es económica: el coste (estimado) de construcción de la estación espacial es de 850 billones de dólares y, precisamente en estos momentos, la administración debe trabajar duro para contener el déficit, por lo que sería difícil encajar dicho coste en los presupuestos. Esto no lo dicen, pero entendemos que, incluso tratándose de un proyecto a varios años (pongamos diez, ahora que el sector de la construcción está un poco parado y hay mucha mano de obra disponible), 85 billones anuales están un tanto por encima del techo de gasto del gobierno de los Estados Unidos, al menos en lo que a estaciones espaciales destructoras con láser se refiere.

La segunda razón, de tipo ético, reconozco que es la que más me ha convencido: La administración no está a favor de la destrucción de planetas. Gusta saber, claro, que la primera potencia mundial no está de acuerdo con la política de "disparar lásers" para acabar con planetas enteros. Sería genial que también apoyaran y cumplieran las condiciones de los sucesivos pactos en contra del cambio climático, más que nada por una cuestión de coherencia entre su política exterior (interplanetaria, quiero decir) y la que se circunscribe a nuestro planeta. Pero bueno, seguro que todo se andará.

Y la última, pero no por ello menos importante, es de un sentido comun que, realmente, debería hacer reflexionar a todos los que firmaron la petición: ¿por qué gastarse todo ese dinero de los contribuyentes en una Estrella de la Muerte que tiene un problema de seguridad, por el cuál puede ser destruida por un único hombre en un pequeño caza espacial? Aquí, si hemos de ser sinceros, la respuesta, firmada por Paul Shawcross, demuestra que, en ocasiones, nos dejamos llevar por la emoción de una idea, sin parar por un segundo a analizarla con un poco de espíritu crítico.

No obstante, el resto del comunicado de la Casa Blanca deja margen a la esperanza. En él se habla de la Estación Espacial Internacional, de las sondas que, ahora mismo, exploran el espacio (y no evita mencionar que una de ellas tiene un láser), así como de la próxima puesta en marcha de servicios privados relacionados con el espacio. Así, románticos del mundo, seguidores de la sagrada trilogía de George Lucas (sí, trilogía, las otras tres no merecen ni ser mencionadas) y, en general, soñadores de un mundo en el que haya, al menos, una nave capaz de correr la carrera de Kessel en menos de 12 parsecs (algo que también se menciona en el comunicado de la Casa Blanca), no perdáis la esperanza. Hoy no, y puede que mañana tampoco, pero quizá algún día, cuando nuestros biznietos levanten la vista y miren al cielo, puedan ver una amenanzante estación espacial apuntando a la superficie del planeta. Y todo, todo, habrá sido gracias a nosotros.