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La Red no es para todos: problemas para acceder a Internet

Internet no es para todos

24/01/2015 - 07:08

Cada día, cualquiera de nosotros sigue la misma rutina: Levantarse, desayunar, ducharse y... mirar el móvil o encender el ordenador. La Red esta presente en cualquier aspecto de nuestra vida diaria, pero existe un grupo de población con problemas para acceder a Internet por diferentes motivos.

Cada mañana, uno de los primeros actos que hacemos es encender nuestro teléfono móvil, nuestro ordenador… nos conectamos a las redes sociales, chequeamos el correo o consultamos las noticias. Todos y cada uno de nosotros, llevamos a cabo alguno de estos hábitos diarios que se han convertido casi en un ritual.

Internet ya es algo familiar para nosotros, es parte de nuestra vida, de nuestra cotidianidad.

Tal vez por eso nos hemos olvidado de la importancia que encierra saber manejar bien la Red de redes y todos los servicios a los que podemos acceder a través de una “inofensiva” conexión. 

Problemas para acceder a la Red

Si bien esta es la era de la comunicación, de la digitalización, aún hay muchas personas que no pueden acceder a Internet o no están preparadas para enfrentarse al manejo de la Red ni a los peligros que pueden surgir en ella.

Y es que no todo el mundo sabe cómo optimizar una búsqueda en Google o gestionar su privacidad en las redes sociales. En definitiva, nos preguntamos ¿sabemos, realmente, cómo funciona la Red o creemos saberlo?

¿Nativos digitales?

En un tiempo donde la mayoría de la gente se ha acostumbrado a no memorizar todos los datos porque siempre están disponibles en Google, parece extraño encontrar a gente que aún no sabe utilizar correctamente el buscador. Pero haberlos haylos.

No en vano, entender el lenguaje de Internet es una tarea que a muchos les ha pillado por sorpresa.

Este es el caso de los mayores de 65, un grupo de edad que, según un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE), se acercan a la Red “con curiosidad, interés, pero también con indiferencia y temor”. Muchos de ellos se definen como “analfabetos digitales”, es decir, personas que no son capaces de intuir y entender los profundos cambios que la Red aporta a los modelos de relación entre personas, empresas y administraciones.

Y es que no hay que olvidar que la principal característica de Internet es que cambia con enorme velocidad y que hay que adaptarse a esas transformaciones. Esta capacidad de adaptación es la que diferencia a un nativo digital de un “ciberinculto”.

Problemas para acceder a Internet

No obstante, los mayores de 65 años cada vez están más interesados en la Red y se acercan a ella sin temor, si nos atenemos a las cifras ofrecidas por la empresa de servicios de información e investigación de mercados Nielsen, que señalan que de los 24 millones de internautas que hay en España, 600.000 pertenecen a este sector de la sociedad.

Datos que apoyan también los obtenidos por el INE, los cuales sostienen que de los siete millones y medio de españoles mayores de 65 años, casi medio millón ha usado un ordenador en los últimos tres meses y más de 400.000 ha entrado en Internet.

Este acercamiento paulatino se debe al hecho de que muchos afirman sentirse acomplejados al ver manejar el ratón del ordenador a sus nietos y ser incapaces de defenderse ellos solos ante el teclado. 

Para paliar este problema han surgido numerosos cursos o ciberaulas, promovidas por comunidades autónomas o ayuntamientos, que les ayudan a familiarizarse con palabras como e-mail, web, link, blog, P2P... No en vano, los expertos en gerontología, afirman que el uso de Internet por las personas mayores es beneficioso para que ellos se sientan más útiles y evitar la soledad, la marginación y el aislamiento, así como el fenómeno conocido como “brecha digital”

Brecha digital

Este concepto, hace referencia a la separación que crea la aparición de las tecnologías de la comunicación y la información cuando sólo se benefician de ellas una parte de la población.

Dentro de esas tecnologías destacamos Internet y las redes sociales, ya que su utilización o no utilización crea dos segmentos claros en la sociedad. En la actualidad, la popularización del uso de los smartphones y el abaratamiento de la conexión a Internet ha hecho que esta “brecha digital” se haya reducido, provocando que sectores de la población que antes no se interesaban por navegar por la Red o no podían costearse una conexión ahora se acerquen a este mundo digital.

Problemas para acceder a Internet

Y es que, tal y como demuestran las estadísticas, estos sectores no siempre estaban personificados por las personas mayores, sino que también había gente con pocos recursos.

Así lo demuestran los estudios realizados por el INE, que recogen que las personas entre 35 y 54 años son cada vez más activas en la Red. 

Asimismo, la brecha digital en las personas mayores, es decir, entre 65 y 74 años, se ha reducido de forma drástica en los últimos seis años, tal y como evidencia la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los hogares 2013, llevada a cabo por el INE.

Pese a estos grandes logros, aún sigue existiendo algunos indicadores que muestran que la “brecha digital” por género todavía es una realidad: las mujeres mayores utilizan menos la red (17,4%) que los varones (27,4%).

¿Creando analfabetos?

Todos parecemos tener claro el fenómeno que representa la revolución digital y, en especial, la implantación de Internet en nuestra vida cotidiana. Pensamos que nuestros hijos no tendrán problema en saber utilizar la Red porque son nativos digitales. Pero, en verdad, ¿es así?

Los jóvenes no necesitan ninguna enseñanza sobre el uso lúdico de Internet, ya que lo saben prácticamente todo y renuevan sus conocimientos y preferencias casi a diario. Sin embargo, son ajenos al resto de posibilidades que brinda la Red y, sobre todo, al hecho de cómo protegerse de los peligros que existen Internet.

Nadie los ha preparado para ello. En las escuelas se echa en falta una formación en este sentido, por lo que en cierto modo se están educando “analfabetos digitales”. 

Problemas para acceder a Internet

No tenemos que olvidar que conectarse a las redes sociales, navegar por Internet, utilizar cualquier aplicación que tenga seguimiento GPS deja un rastro de nosotros, que permite conocernos mejor.

Podríamos asemejarlo al hecho de hablar con un completo desconocido y contarle todos nuestros secretos más íntimos. Pero sería absurdo pensar que si no nos conectáramos a Internet no correríamos esta misma suerte, puesto que en la sociedad globalizada en que vivimos no existe el anonimato completo

La importancia de la privacidad

Algo que es realmente importante es saber gestionar nuestra privacidad.

Por este miedo a no saber cómo hacer esto precisamente, hay muchas personas que han escogido el camino de no crearse un perfil en las redes sociales y se resisten a utilizar una cuenta de email. 

Algo que potencia la “brecha digital”. Esta falta de formación de los usuarios, se acrecienta si tenemos en cuenta los problemas ante reglas unilaterales de los nuevos servicios con condiciones de uso que nadie lee y que no son modificables.

Este binomio se asienta sobre noticias como la que puso a Edward Snowden en el foco de atención, porque ha dejado al descubierto lo que el gran público sospechaba: nuestros datos personales pueden ser vendidos sin que nosotros seamos conscientes. La publicidad es la savia que alienta muchos de los servicios digitales, desde Google a Facebook o incluso la prensa y los blogs, y que buena parte de la captación de datos se hace con fines comerciales.

Europa es la única que se preocupa por mantener la cultura de la privacidad, frente a las posiciones de EE.UU. o China, pero no siempre tiene éxito. 

privacidad

Dejando esto a un lado, también son muy pocos son los que se preocupan en saber qué ocurre con sus datos cuando ellos ya no están. 

A lo largo de nuestra vida volcamos en Internet una gran cantidad y valiosísima información sobre nosotros, que incluso sobrevive después de nuestra propia desaparición del mundo real. 

Nuestros perfiles sociales y nuestras cuentas de correo electrónico quedarán activas por tiempo infinito, si no aclaramos de antemano qué queremos hacer con ellas en caso de defunción. 

De ahí que en los últimos años hayan proliferado algunas empresas, como Memora, que nos ayudan a hacer un testamento que incluye nuestras pertenencias online. Internet ya forma parte de nuestras vidas, y por ello tenemos que aprenden a asimilar este universo cambiante y adaptarnos a las novedades que este nos implanta para no convertirnos en “ciberincultos”

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