Tinder niega que el 30% de sus usuarios estén casados

Tinder niega, enfadada, que el 42% de sus usuarios tengan pareja. Polémica con los estudios de Internet.

Una nueva polémica con los famosos "estudios de Internet" está dando que hablar.

¿Buscarías una relación sentimental en una red social para ligar en la que la mitad de sus usuarios ya tienen pareja? ¿O en la que uno de cada tres está casado? Todo depende de la relación que busques, pero esos datos no son una buena publicidad para un servicio que sirve para encontrar pareja, en donde muchas personas buscan una relación duradera. O al menos, honesta.

¿Te puedes fiar de alguien que engaña a su pareja ligando en una red social? ¿No hará lo mismo contigo?

No es extraño que a Tinder, una de las redes sociales más populares para ligar, no le haya gustado el "estudio" de GlobalWebIndex sobre los hábitos de uso de Tinder.

El problema de estos estudios es que lo que importa es el titular (La mitad de los "ligones" de Tinder ya tienen pareja), sin que nadie se ponga a mirar qué validez científica tiene ese estudio.

Ayer la fima GlobalWebIndex publicaba un informe de hábitos de Internet, extraído a partir de una encuesta a 48.000 personas. En él se afirma que el 42% de los usuarios de Tinder ya tienen pareja. El 30% de todos sus usuarios, están casados.

Además, las mujeres se llevan la ¿peor? parte. Más de la mitad de las mujeres de Tinder tienen pareja, y más del 40% están casadas.

Con estos datos, más que una red para ligar, Tinder se asemeja a una red de infidelidades.

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La propia GlobalWebIndex reconoce que le han sorprendido los resultados, y los explica diciendo que posiblemente muchos usuarios casados o con pareja usan Tinder para "tontear". O que no conocen bien su propósito y la usan para buscar amigos en su zona.

¿Por qué Tinder se ha enfadado tanto con este estudio? De los 48.000 entrevistados por GlobalWebIndex, sólo 681 usan Tinder.

La opinión de 681 personas se ha extrapolado a los más de 50 millones de usuarios de Tinder.

"El resultado de este pequeño estudio de 681 personas en el Reino Unido es una muestra completamente errónea de nuestra base de usuarios mundial. La firma ha hecho suposiciones sin tener acceso a los datos reales de nuestros millones de usuarios", se queja un portavoz de Tinder en el periódico The Guardian

"El grupo de edad más numeroso de Tinder, de los 18 a los 24 años, representa más de la mitad de nuestros usuarios. En el Reino Unido el 93% de las personas en ese rango de edad nunca se han casado, son datos reales del censo. Sin revelar datos de nuestros usuarios, se ve claramente que es imposible que el estudio sea cierto (el 30% de los usuarios de Tinder están casados). Su metodología es incorrecta". 

En efecto, si tenemos en cuenta estos datos del Tinder (más de la mitad de sus usuarios tiene menos de 24 años,) para que los datos del estudio se cumplieran, más del 60% de los usuarios mayores de 24 años tendrían que estar casados, algo poco probable.

La clave de la polémica es sencilla. Es la primera lección de la primera clase de estadística. 681 personas no son representativas de una base de millones de usuarios.

El problema no es el estudio, el problema es Internet.

Lo que hace unos años era un chascarrillo de barrio (una encuesta a 600 personas) ahora es una noticia de alcance mundial que llega a cientos de millones de personas. Y lo que es peor, la toman como "verdad verdadera".

Cientos de webs de noticias, redes sociales, e incluso programas de televisión de todo el mundo han publicado ayer la noticia con una variante del titular "Casi la mitad de los usuarios de Tinder tienen pareja".

No es extraño que Tinder se suba por las paredes.

Lo preocupante del tema es que la información de actualidad a nivel mundial hoy en día se basa en estudios de unos cientos de personas, y a nadie le importa si son o no representativos.

Lo importante es el titular, y no el contenido. En Internet importa el ruido, y no la calidad de la información. Dado que cada vez más gente se nutre sólo de Internet, corremos el peligro de crear una generación de personas que se quedan en la superficie de las cosas. Que no profundizan en la verdad. Ni siquiera la conocen.

Las consecuencias, dentro de unos años, pueden ser imprevisibles...