Tus amigos de Facebook te están mintiendo... y tú lo sabes

¡Eres mi mejor amigo-a! ¡Me encanta todo lo que dices!

¿Sorprendido? Seguro que no del todo. Piensa un poquito, hombre. ¿No te resulta sospechoso que cada cosa que hagas, pienses o digas en tu Facebook, le parezca fenomenal a todo el mundo? ¿Nunca despertaron recelo en ti todos esos amigos de la pulsación fácil que te colocaban un pulgar arriba a cada una de las fotos de tu muro, ya fuera un nuevo peinado poco acertado, un selfie en los baños del Vaticano, un escrache espontáneo a la Duquesa de Alba o una campaña que reclame créditos blandos para monjas de clausura?

Ya sé que he descargado mi mejor inquina hacia Facebook en otras ocasiones, pero hazme caso: la gente allí es falsa y te regala el oído. Las redes sociales en general, y Facebook en particular, tienen una inquietante capacidad de crear alrededor de tu perfil una burbuja en la que tu vida social es resplandeciente y ningún nubarrón sería capaz de oscurecer el fulgor del buen rollo que impera entre tus contactos y tú.

Una burbuja en la que se comenta cada pensamiento por intrascendente que pueda ser y se muestran mil acciones cotidianas tan tontas y carentes de interés que, en la vida real y frente a frente, jamás comentarías con tus amigos. Y lo peor de todo es que, en lugar de recibir a cambio un didáctico capón de alguien que te pone “pues vaya una tontería” lo que obtienes es la recompensa de los cinco, diez o más pulgarcitos hacia arriba. Todo gusta. Todo mola. Todo.

Facebook está lleno de pulgares arriba, pero casi todos están de sobra

Así que es totalmente imposible tener una idea certera de cómo es tu vida social en las redes, ya que esta no se mide con los mismos parámetros que la vida social presencial. Si ya es difícil en esta última evaluar tu amistad con una persona, no hablemos de hacerlo en nuestra cuenta de Facebook, donde el método más preciso consiste en publicar “Estoy limpiando mi Facebook. Si eres realmente mi amigo-a, pon una imagen de mariposas borrachas durante las próximas 24 horas y así sabré que puedo contar con tu amistad.”. Demoledor.

¿Quieres más pruebas concluyentes de que en Facebook nada es real? Fácil: convoca el evento “Jugar a las palas en la playa del Sardinero el 23 de diciembre a las 11 de la noche” y anota minuciosamente a quienes hayan pulsado con inconsciente alegría prepúber el famoso “Asistiré”. Espera con paciencia la fecha señalada y, una vez en el escenario escogido y al borde de la hipotermia, entra en calor tachando de tu lista con rencor y odio justificado a todos los pulsadores que no han asistido. Que serán todos los que aseguraron hacerlo.

Ya en casa y mientras secas tus ropas, publica en tu perfil un contundente “Sois una pandilla de miserables. No os trago. Iros a freír espárragos para siempre”. Espera unos minutos y verás cómo todos, sin excepción, empiezan a pulsar “Me Gusta” debajo de tu comentario. Miserables...