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4 trucos para que los niños abandonen el vicio del dedo en la boca

nino dedo boca

Depositphotos

Cristina Fernández Esteban

06/10/2021 - 07:31

Si tu hijo no ha dejado de chuparse el dedo a los 5 años, debes tomar medidas. A esa edad ese hábito podría causar problemas respiratorios, del habla o torcerle los dientes.

La mayoría de los niños dejan de chuparse el dedo entre los 2 y los 4 años, y algunos lo hacen antes, a los 6 o 7 meses de edad.

Pero si todavía están chupando a los 5 años, la Academia Estadounidense de Pediatría asegura que es hora de intervenir.

Chuparse el dedo puede causar problemas dentales a largo plazo

A partir de los 5 años, la succión continua del pulgar puede comenzar a causar daños. A veces no sucede nada, pero otras puede cambiar la forma de la boca y la cara de un niño.

La gravedad de ese daño depende principalmente de la agresividad con la que tu hijo se chupe el dedo.

"Los niños que apoyan el pulgar en la boca y ocasionalmente succionan suavemente tienen menos probabilidades de tener problemas que los niños que tienen una succión fuerte continua y rítmica", comenta Esther Liu, presidenta de Pediatría en el Centro de Washington de la Universidad de Maryland en Baltimore.

La razón, dice, es que la presión constante puede alterar la forma del techo de la boca y la mandíbula superior y provocar un estrechamiento de la mandíbula o el paladar. Esto puede disminuir las vías respiratorias y crear cambios en los patrones de respiración y la posición de la lengua. También puede causar problemas en el habla.

Sin embargo, la consecuencia más común de la succión prolongada del pulgar es la maloclusión o dientes torcidos y desalineados, afirma Adam S. Harwood, endodoncista en Nueva York.

Además, muchos de estos problemas, dice Harwood, pueden conducir a otras afecciones dentales en el futuro que podrían costar cientos de euros para poder solucionarlos. Algunos de estos problemas incluyen:

  • Mordida abierta anterior: un tipo de sobremordida que puede causar problemas al moler los alimentos y la articulación.
  • Proyección horizontal: una afección que se conoce comúnmente como "dientes salientes" y es cuando los dos dientes frontales se extienden mucho más allá de los dos dientes inferiores. Algunos padres pueden buscar tratamiento con fines estéticos.
  • Incisivos maxilares con huecos: el espaciamiento de los incisivos superiores es más ancho de lo normal, provocando un hueco entre los dientes.
  • Otras anomalías de inflexión.

Cómo hacer que tu hijo deje de chuparse el dedo

En gran parte chuparse el dedo es algo inofensivo, a menos que se prolongue durante años.

Pero si sientes que ya es hora de ponerle fin, aquí hay algunas formas de ayudar a tu hijo a que deje de chuparse el dedo.

1. Identifica las situaciones en las que tu hijo se chupa el dedo. ¿Está cansado, aburrido o nervioso? "Enséñales a verbalizar sus sentimientos para que aprendan a identificar esas situaciones y luego, ofrezca una alternativa", dice Liu. Por ejemplo, si se chupa el dedo cuando está cansado, ofrézcale alternativas como un animal de peluche para ayudarlo a conciliar el sueño.

2. Establece metas alcanzables. Harwood recomienda iniciar una conversación sincera con tu hijo para explicar las consecuencias de chuparse el dedo continuamente. El objetivo es conseguir su "aceptación" en el plan por acabar con lo que se ha convertido en un hábito molesto. 

Por supuesto, el éxito de este enfoque dependerá de la edad del niño. Cuanto mayores sean, es más probable que comprendan por qué deben dejar de hacerlo.

3. Refuerza los signos de cambio positivo con pequeñas recompensas. "Mantener una pizarra o una tabla de progreso con una lista de objetivos y recompensas es particularmente útil", dice Harwood. Y no seas demasiado crítico con los contratiempos. "Explica cómo estos son parte de la ruptura del hábito y que la idea es seguir adelante y volver a encarrilarse con comportamientos positivos".

4. Los accesorios se pueden utilizar como último recurso. Estos incluyen dispositivos ventilados que se adhieren al pulgar y evitan que se produzca la succión real, lo que quita el placer del gesto, comenta Harwood. También aconseja que el uso de un gel específicamente aprobado para ello de sabor amargo aplicado en el pulgar puede ser útil para algunos niños.

Este artículo fue publicado en Business Insider España por Cristina Fernández Esteban.

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