Algoritmo niega el pasaporte a un asiático por tener ojos pequeños

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Algoritmo niega el pasaporte a un asiático por tener ojos pequeños

Poco a poco, tareas hasta hace poco impensables, como que un software evalúe la foto del pasaporte, se están convirtiendo en cotidianas.

Un estudiante neozelandés de 22 años de origen asiático, Richard Lee, ha sufrido en sus propias carnes las limitaciones de esta nueva IA, que aún no es 100% fiable.

Lee fue a renovar el pasaporte a través de la app que las autoridades neozelandesas ponen a disposición de los ciudadanos, y para ello debía subir una foto actualizada, así que se hizo una y la cargó en la app del pasaporte:

Algoritmo niega el pasaporte a un asiático por tener ojos pequeños

Para su sorpresa, la foto fue rechazada por el algoritmo de reconocimiento de imágenes. ¿La razón? "Los ojos del sujeto están cerrados".

Es cierto que los ojos de Richard Lee son pequeños, pero ni mucho menos están cerrados, tal como se puede ver en la imagen. En este caso el software de reconocimiento de imágenes no pudo distinguir la apertura, y asumió que los ojos estaban cerrados.

El software de inteligencia artificial elaborado con las nuevas técnicas de aprendizaje profundo consigue cosas asombrosas como reconocer lo que hay en una imagen sin la capacidad de ver, simplemente analizando ceros y unos, pero aún dista mucho de ser perfecto.

Para solucionar el problema, Lee tuvo que llamar a un teléfono de ayuda y un operario aprobó su foto de forma manual. El Departamento de Asuntos Internos se ha excusado argumentando que el 20% de las fotos que se suben a la app de renovación del pasaporte son rechazadas, y la mayoría por el mismo motivo: ojos cerrados.

Lee se lo ha tomado con humor, reconociendo que sus ojos son pequeños y que se trata de una fallo sin importancia. A modo de broma ha subido esta foto a su Facebook con el comentario: "Espero que acepten ésta":

Algoritmo niega el pasaporte a un asiático por tener ojos pequeños
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Mucha gente se habría enfadado e incluso habría puesto una demanda a los desarrolladores de la app, pero el bueno de Richard Lee nos ha dado una lección de cómo hay que tomarse estas cosas: con paciencia y sentido del humor. El software todavía no es perfecto y tiene que aprender de sus fallos. Ese es el objetivo del aprendizaje profundo.

[Fuente: The Telegraph]

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