Los robots son para el verano: BQ presenta la segunda edición de sus Campus

¿Qué es LIFE?
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Campus de verano BQ, verano y tecnología creativa

¿Tu hijo o hija desmonta todo juguete que se cruza en su camino para ver qué hay dentro e investigar cómo funciona? ¡Felicidades, es un maker!

Aunque tu primer impulso sea regañar a tu hijo por romper sus juguetes, es mejor que optes por una solución más práctica y canalices su curiosidad con una herramienta con la que podrá investigar, crear y desarrollar sus propios juguetes: la tecnología.

BQ presentó la semana pasada sus Campus de verano, en los que chicos y chicas de entre 8 y 14 años desarrollan su creatividad y su ingenio a través de la programación, la robótica o la impresión 3D. Y es que, aunque la empresa española es conocida principalmente por sus smartphones, suele definirse a sí misma como “una empresa de educación”. Aprovechamos para hablar con ellos sobre robótica, impresión 3D y programación en la infancia.

¿Qué son los Campus de BQ?

Robots, los favoritos de los niños

Con la robótica, los niños aprenden tecnología de forma transversal, porque montándolo y desmontándolo entienden su electrónica y programándolo descubren la relación lógica entre código y acción.

La robótica también es perfecta para desarrollar competencias STEAM. Los niños refuerzan su pensamiento matemático, su conocimiento físico y tecnológico y potencian habilidades como la resolución de problemas, la creatividad, el liderazgo o el trabajo en equipo.

Al construir y programar un robot, el niño desarrolla su creatividad a través de competencias relacionadas con la resolución de problemas: cómo analizar una incidencia, descomponerla en subtareas o secuencializar la solución. Estas habilidades son imprescindibles en el mundo adulto y serán una ventaja competitiva cuando entre en el mercado laboral” explica Alberto Valero, Director de Educación de BQ.

Robots, los favoritos de los niños

Sara Alvarellos, Responsable de Proyectos Educativos, añade que “los niños y adolescentes son muy receptivos a la robótica. En los Campus hemos observado que es especialmente útil para despertar el gusanillo tecnológico entre los más jóvenes. Los adultos (padres y formadores) tenemos la responsabilidad de aprovecharla para inculcarles el amor por la tecnología y fomentar las vocaciones científicas”.

Para iniciarse en la programación, lo mejor es utilizar un software adaptado al aprendizaje, con el que irán manejando progresivamente conceptos como algoritmo, variables, funciones o bucles. Las herramientas más utilizadas son las basadas en la programación por bloques, con Scratch (para videojuegos y programas interactivos), AppInventor (para apps Android) y Bitbloq (para placas Arduino) a la cabeza. “Yo tengo debilidad por Bitbloq porque la hemos desarrollado en BQ y estoy muy orgulloso de que sea una de las más utilizadas en los centros educativos españoles”, comenta Alberto.

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Otra tecnología clave es la impresión 3D, porque “su potencial como herramienta educativa es increíble. Con ella, los niños materializan objetos que hasta ahora sólo podían ver en una pantalla de ordenador y pasan de un aprendizaje abstracto a uno concreto que se puede tocar.” comenta Sara. Es decir, diseñando y creando objetos en 3D, los niños aprenden cómo funcionan los mecanismos, estructuras o maquetas de una forma que hasta ahora sólo era posible con el contrachapado y la segueta de toda la vida.

¿Qué son los Campus de BQ?

Los Campus de verano de BQ se celebran en Madrid del 26 de junio al 14 de julio. En ellos, chicos y chicas de entre 8 y 14 años desarrollan su creatividad y su ingenio a la vez que aprenden programación, robótica e impresión 3D y con expertos en tecnología y pedagogía. Se organizan en semanas y no es necesario participar en todas ya que el temario es diferente, y se abordan diferentes usos de la tecnología. Por ejemplo, la construcción de robots o la creación de ciudades inteligentes o empresas tecnológicas.

Tenemos que redefinir qué es un nativo digital. Niños y adolescentes han nacido rodeados de tecnología, pero…  ¿saben realmente cómo funciona o cómo crear con ella? Los niños usan la tecnología, pero se están perdiendo su verdadero potencial: su capacidad de convertirles en creadores.” explica Alberto.

En resumen, que acercan la tecnología a los más pequeños para enseñarles que va más allá de sentarse ante una consola o aporrear la pantalla de un smartphone o tablet. ¡Confiesa que te habría encantado participar en uno de estos campus de verano de BQ cuando eras niño!

 

Computerhoy.com para BQ.