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5 claves por las que Black Mirror es una serie rompedora

Black Mirror es una serie rompedora

11/01/2018 - 11:42

Las 5 claves fundamentales por las que Black Mirror es una serie rompedora y futurista y por las que no debes perderte la temporada 4 que Netflix acaba de estrenar.

Black Mirror es una serie valiente y vamos a explicaros por qué desgranando cinco de sus claves fundamentales. Desde el lanzamiento de su primera temporada hasta la cuarta que ha visto la luz el 29 de diciembre de 2017 en Netflix han pasado seis años a lo largo de los cuales sus creadores no han tenido reparo en enfrentarnos a nuestros mayores miedos: dependencia tecnológica, intromisión en la intimidad, impacto político y social de los adelantos al alcance de nuestra mano...

Mira a tu alrededor y empieza a contar las pantallas de los que te rodeas: como mínimo tienes a tu alcance un televisor y un móvil aunque a pocos pasos tendrás también una tableta, un portátil y puede que también un smartwatch... No cabe duda de que la tecnología nos ha cambiado por completo la vida y no tiene precio profundizar más en la forma en la que puede seguir haciéndolo en un futuro próximo.

Sin pelos en la lengua

Black Mirror es una serie destinada el público adulto y esa premisa ha permanecido inalterable a lo largo de todas sus temporadas. No hay reparo a la hora de mostrar violencia, sexo o las paradojas de la vida que hacen que aflore en nuestro rostro una sonrisa sardónica. En otras palabras, los guionistas tienen carta blanca a la hora de sumergirse en las pasiones y las miserias del ser humano porque son, precisamente, las que nos hacen humanos, vulnerables y por tanto generan empatía en los espectadores.

Detestamos a la sobreprotectora madre de "Arkangel", el primer episodio de esta cuarta temporada, pero a su vez nos identificamos con algunas de sus conductas reprobatorias hacia su hija adolescente; "Black Museum" nos presenta a un personaje tan deplorable como Rolo Haynes (Douglas Hodge), pero nos maravilla que sea tan abyecto moralmente; los jóvenes empeñados en buscar la pareja perfecta en "Hang the DJ" tienen un punto de ridículos en su desesperación, pero en el fondo deseamos que encuentren su amor ideal…

En suma, Black Mirror de Netflix nos conecta con nosotros mismos, nos permite conocernos mejor y nos señala claramente nuestros puntos débiles como individuos y también como sociedad. 

Talentazo mires donde mires

Una de las señas de identidad de esta serie episódica es que está cuajada de buenos profesionales delante y detrás de las cámaras. Charlie Brooker es el creador y guionista además de ejercer como productor ejecutivo junto con Annabel Jones. En la cuarta temporada tenemos dirigiendo a Jodie Foster (Money Monster), John Hillcoat (Triple 9), Douglas Hodge (El infiltrado), Tim Van Patten (Los Soprano), David Slade (Hannibal) o Toby Haynes (Dr. Who, Sherlock).

Todo lo que necesitas saber de la temporada 4 de Black Mirror 

Y en el equipo intrepretativo encontramos muchos rostros conocidos: Andrea Riseborough (Birdman), Rosemarie Dewitt (La La Land), Jesse Plemons (Fargo), Cristin Milioti (El Lobo de Wall Street), Maxine Peake (La teoría del todo), Georgina Campbell (Broadchurch) interpreta a Amy, Joe Cole (Green Room), Douglas Hodge (El infiltrado) y otros descubrimientos valiosos.

La tecnología no es perniciosa per se

Hay un descargo de culpabilidad en Black Mirror respecto a la tecnología: no es que sea por sí misma la fuente de todos los males pero sí que puede convertirse en una Caja de Pandora si se hace un uso inadecuado de ella o si se implementa sin que se tengan en cuenta las implicaciones profundas que puede tener.

No es que el sistema sea perverso, sino que el ser humano que hay detrás de él es realmente el que demuestra ser débil en exceso.

En "Cocodrilo", por ejemplo, nos presentan un dispositivo capaz de recuperar los recuerdos almacenados en el cerebro, algo que podría ser muy útil para la investigación de atestados pero ¿estamos preparados para enfrentarnos a los secretos que guardamos en la mente? El pensamiento no es un bloque granítico sino que discurre en diferentes capas, ¿estamos preparados para enfrentarnos a ese torrente de información? ¿Cómo seleccionar cuál es el ámbito de lo privado y lo público?

Uno de los episodios que más dio que hablar de la temporada 3 de Black Mirror fue "Caída en picado" ("Nosedive") en el que todo el mundo “cuantificaba” su nivel de satisfacción respecto a los demás creando ciudadanos de primera y de segunda clase. Eso llevaba a situaciones surrealistas como la de las falsas apariencias o la desaforada intención de gustarle a todo el mundo.

Esta aberración social ya sucede a un nivel menos sobredimensionado en redes sociales como Instagram, Twitter o Facebook. Pero el problema no es de estos medios, sino del uso que hacemos de ellos convirtiéndolos en las pasarelas de nuestros éxitos y el escaparate de nuestra pretendida felicidad perpetua.

Al fin y al cabo las extensiones naturales de nuestra identidad nos brindan la ocasión perfecta para proyectar la misma falta de sinceridad que podemos expresar en público con incluso mayor fortuna...

Futurismo realista

Black Mirror es también una serie sobresaliente por el hecho de que nos hace pensar a futuro, pero no uno lejano en el que la ciencia nos resultaría inaccesible, sino en uno muy próximo.

Todo nos resulta familiar. En "Hang the DJ" nos presentan un revolucionario programa para conseguir a la pareja ideal. Si dejamos en manos de algoritmos las operaciones financieras, los motores de búsqueda de datos y hasta la domótica de nuestros hogares, ¿por qué no encargarle también algo tan trascendental como encontrar a la persona con la que compartir la vida? “Todo ocurre por una razón”, repite una y otra vez el dispositivo…

Habría que pararse a pesar si esto es un avance o un retroceso. ¿O es que vamos a necesitar el beneplácito de una máquina para decidir nuestro destino? El ser humano necesita equivocarse, forma parte de su proceso de aprendizaje, y por más que nos digan que tomar una senda no nos llevará al destino que deseamos a veces necesitamos pasar por ella.

Esto mismo lo han refrendado Brooker y Jones que no creen que el universo de su serie diste mucho del mundo de hoy en día. Hay varios capítulos que podrían ocurrir perfectamente en nuestra época. "También queremos que la gente vea eso: que nuestras historias, por muy lejanas que el espectador las vea, podrían sucederles a ellos mismos". Al parecer esto es así hasta el punto de que la realidad a veces es la fuente de inspiración de los capítulos. Al parecer una anécdota vivida con el actor Riz Ahmed (The Night Of) durante el rodaje de la serie Dead Set: muerte en directo, fue la base de la historia de "Oso blanco", uno de los episodios de la segunda temporada.

La inspiración y la aspiración de la serie

Si sois asiduos al formato de Black Mirror es obvio que bebe de series episódicas y autoconclusivas de terror y ciencia-ficción como La dimensión desconocida (The Twilight Zone), creada por Rod Serling pero también de La casa del terrorRelatos de lo inesperado (Roald Dahl’s Tales of the Unexpected) además de películas como El show de Truman.

¿Cuál es su aspiración? Pues en palabras del propio creador: "Uno de los grandes puntos de la serie es que tiene planteamientos trascendentales y universales, acerca de temas que interesan a todo el mundo, como la muerte, el amor o la familia, pero que tratamos desde un punto de vista más moderno, en el que la tecnología es vista como un escenario sobre el que se valoran los problemas".

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