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Black Mirror - Tecnología y ciencia ficción, el binomio perfecto

Black Mirror Tecnología y ciencia ficción, el binomio perfecto

Redacción Computer Hoy

11/01/2018 - 11:41

Ahora que Netflix ha estrenado la cuarta temporada de Black Mirror repasamos por qué muestra el binomio perfecto entre tecnología y ciencia ficción

La temporada 4 de Black Mirror está disponible en la plataforma de VOD Netflix desde el pasado 29 de diciembre de 2017 y, una vez más, nos permite poner el acento en el perfecto binomio entre tecnología y ciencia-ficción.

Ya si analizamos la inspiración de la serie encontraremos abundantes antologías en las que la tecnología también jugaba un papel importante: el extrañamiento nos llega ahora porque todo parece más cercano que nunca. Han pasado seis años desde que en las navidades de 2011 Charlie Brooker lanzara la primera temporada de la serie y desde entonces Black Mirror ha tenido tiempo para interaccionar con la realidad: a veces de forma luminosa, a veces de forma tan oscura como avanza su título.

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Dos ejemplos para que se os pongan los pelos de punta: China está en proceso de implementación de una herramienta de recopilación de información de los ciudadanos en la vía pública, pero el control no termina ahí. Como en todas las sociedades ricas y/o emergentes, más de la mitad de la población realiza sus transacciones en la red: compran, pagan el alquiler, reservan viajes, consumen ocio...

Así que la idea es recopilar toda la información posible de cada ciudadano incluyendo muestras de ADN (aun cuando las garantías legales sean dudosas y atenten contra la privacidad de los ciudadanos) con un fin encomiable: resolver casos de fraude, tráfico de drogas, secuestros o chantaje y "prevenir otros y mantener la estabilidad".

Sí, es lo que en redes sociales se ha denominado un "Minority Report made in China" en toda regla.

Más allá de estas cuestiones, lo que se plantea es la creación de un "carnet" en el que se valore la calidad de los ciudadanos. Y sus puntuaciones podrían repercutir en decisiones tan cruciales como que un banco les facilite un préstamo hipotecario.

Si se os ha venido a la mente el episodio de la temporada 3 de Black Mirror "Caída en picado" ("Nosedive") no es de extrañar, porque da la sensación de que la serie podría haber servido de alguna manera para asentar la base de esta pequeña pesadilla tecnológica. 2020 es el año en el que se espera que el funcionamiento del sistema esté plenamente vigente.

Y para entonces es probable que el debate acerca de los límites morales se extienda de nuevo por todo el mundo como ya ocurriera con las cámaras urbanas de Londres. Habrá que sopesar para entonces el coste beneficio-perjuicio y sobre todo pensar en las libertades individuales...

La eterna pregunta es cuánto tiempo seguiremos al mando de la tecnología... O si será la tecnología la que nos dominará a nosotros. En este sentido, la serie indice una y otra vez en la cuestión de la identidad ya sea emplazándonos a un negro futuro en el que las máquinas han tomado el control como es el caso de "Metalhead".

O en otro en el que nos resistimos a acatar la ley natural de la muerte permitiendo que nuestra consciencia sea trasvasada a otros recipientes ya sean otros cuerpos, objetos o incluso entes digitales. Así nos los presentan en "Black Museum".

Al final el debate que late de fondo es mucho más filosófico de lo que puede parecer: ¿qué es lo que nos hace humanos? ¿Es la base de nuestra propia humanidad lo que nos hace débiles, mezquinos y controladores?

No se puede decir que la tecnología sea mala sino que el ser humano es la que la pervierte haciendo un uso inadecuado de ella. El fin es bueno, nosotros no tanto.

La ciencia-ficción ha encontrado un filón en el abanico de aparatos electrónicos que usamos porque es una fuente inagotable de inspiración máxime desde que las Inteligencias Artificiales han empezado a despegar.

El escenario de aquí a cinco años es completamente desconocido. Y a los hechos nos remitimos: ha habido una IA capaz de extrapolar las técnicas pictóricas de Rembrandt y pintar un cuadro indistingible de su obra.

Otra, por su propia voluntad, ha escrito una obra que ha quedado finalista en un concurso literario y recordemos la no menos inquietante noticia de que se ha creado una capacitada para descubrir nuestros pensamientos.

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La tecnología a menudo sirve para alimentar nuestra eterna necesidad de certidumbres. En otras palabras, las personas somos inseguras y buscamos reafirmación. Así que "Hang the DJ", que nos presenta un dispositivo capacitado para decirnos cuánto tiempo duraremos con nuestras parejas tiene un homónimo en la realidad: una IA que analiza nuestras conversaciones para adelantarnos si tendremos una relación más o menos corta.

Es menos espectacular que en la ficción... analiza las pausas, los silencios y las interrupciones para analizar la calidad y la satisfacción de las comunicaciones, aunque no por eso resulta menos escalofriante...

Cabe destacar que Elon Musk ha llegado a apuntar a la IA como la causante de la próxima gran guerra mundial, y que no se trata de la primera vez que Musk advierte de las consecuencias negativas de la Inteligencia Artificial. Una de las más sonadas fue el intenso debate que mantuvo con Mark Zuckerberg, CEO y creador de Facebook, a través de redes sociales, plasmando sus diferentes visiones sobre esta tecnología.

Neuralink es una empresa dedicada al desarrollo de interfaces capaces de conectarnos el cerebro a un ordenador, que funcionan gracias a un banda de ancho altísimo.

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El presidente de Tesla en 2014 ya predijo que “la IA estaba al borde de algo peligroso” advirtiéndonos reiteradamente de la amenaza que representa esta tecnología en un periodo comprendido entre los cinco a los diez años siguientes, a lo sumo... Si está en lo cierto, es para echarse a temblar, porque redimensiona al ser humano por completo, convirtiéndolo en el creador de su propia amenaza y muy inferior a ella.

Black Mirror ofrece un espacio de reflexión sobre lo que queremos alcanzar como individuos y como sociedad y, dicho sea de paso, quizás alimente también un debate más profundo que cuestione proyectos en desarrollo y el posible impacto que puedan tener por más que todo esto nos desborde la imaginación.

Ya se está trabajando, como decíamos, en la conexión de mente y computadora para utilizar esta última como un disco duro de almacenaje de datos que rebase al smartphone como disco duro extraíble, que es básicamente uno de los usos que más le damos. Duplicarnos digitalmente para hacer las tareas que menos nos agradan tampoco parece una locura (la ciencia-ficción planteaba lo mismo con replicantes como los que nos presentó Blade Runner en 1982 o con clones físicos en los 90 tras el éxito científico de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta).

El género especulativo de la ciencia-ficción ha siempre pionero, ¿quién habría pensado que Julio Verne, HG Welles o Philip K. Dick darían tantas veces en el clavo? Ahora nos toca abrir bien los ojos ante series tan potentes como Black Mirror, porque es más que probable que nos enfrentemos a problemas muy similares a los que nos plantea muy pronto. Algunos están sobre la mesa ya, como os decíamos más arriba, porque la tecnología nos abre la puerta a lo que hasta hace dos días parecía imposible.

Computerhoy para Netflix

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