Los géneros cinematográficos de Black Mirror

¿Qué es LIFE?
¿Qué es LIFE?
Los géneros cinematográficos en Black Mirror

Black Mirror es una serie de ciencia-ficción, principalmente. Eso es algo que ha quedado siempre patente, a lo largo de los seis años a lo largo de los cuales hemos ido asomándonos a ese espejo oscuro que nos propone su creador Charlie Brooker. O, como él mismo lo denomina "la fría y resplandeciente pantalla de una TV, de un smartphone o de un monitor".

En un encuentro con la prensa hizo un repaso rápido por lo que va a brindarnos con los nuevos episodios:  'USS: Callister' es una farsa espacial, 'Arkangel' es una película dramática indie sobre la relación entre una madre y una hija, 'Cocodrilo' es una mezcla de suspense oscuro y thriller-tecno paranoico, 'Hang the DJ' es una comedia romántica... Es alegre, es una historia romántica. 'Metalhead' es una historia desagradable y brutal sobre la supervivencia.

¿Qué ha sido lo más visto en Netflix en 2017?

Y luego tenemos 'Black Museum', que se inspira en los cuentos de terror al estilo Stephen King". Es evidente que hay un mix de géneros muy variado.

¿Es el ser humano el que controla a la tecnología o viceversa? Esa es una de las principales preguntas que la serie nos hace preguntarnos y para ello despliega todo un arsenal de adelantos más que viables.

La cuarta temporada de Black Mirror compuesta por seis episodios nos presenta muchos nuevos artefactos que inciden en la ciencia-ficción pero los mezcla con otros elementos.

En "Arkangel" vemos la implantación de un dispositivo de control parental extremo que permite a una madre ver lo que su hija ve e incluso restringir su acceso a estímulos que considera negativos, desagradables o perniciosos.

Pero es indudable que la temática del episodio es en gran medida un drama familiar de gran calado en el que lo que verdaderamente importante, donde se pone el foco, es en la relación de una madre con su hija y sobre todo en la forma en la que esa niña a la que vemos convertirse en una mujer consigue "crecer" una vez que se le eliminan la tutela externa y los filtros de los que era esclava.

"Esquivar a la tecnología y al control es tan complicado como huir de una cámara de seguridad", ha dicho Brooker. Y puede que lo sea cada vez más... 

"Cocodrilo" profundiza en los recuerdos y nos cuenta cómo una compañía de seguros investiga de forma tenaz un accidente indagando en las memorias de los testigos del mismo. Cuentan con un dispositivo que consigue "descargar" los recuerdos y traspasarlos a una pantalla pero, sin querer, destaparán algo mucho más delicado y complejo...

Pero, de nuevo, la ciencia-ficción se fusiona con el drama y el thriller en Black Mirror... puesto que nuestra protagonista tiene un secreto que ocultar. Su deriva moral, las decisiones que toma y los giros de los acontecimientos, son muy realistas y dejan la tecnología en un segundo plano.

"Hang the DJ" es un episodio con una sorpresa final que no desvelaremos pero que nos muestra una de esas aplicaciones infalibles para emparejar personas. En este caso, es capaz de predecir cuánto tiempo durará una relación... ¿Será tan certera en su juicio como dicen? ¿Y si se equivoca? ¿Alcanzarán su objetivo nuestros protagonistas?

Evidentemente lo que más nos interesa es la trama romántica aunque seguramente no ha habido un episodio más romántico y hermoso que el que desarrolla la historia de amor más curiosa de la serie: "San Junípero" que formó parte de la tercera temporada.

Fue el primer episodio escrito por Brooker tras iniciar su asociación con Netflix. El creador considera que se trató igual del primer romance que había escrito para la saga y el resultado final le aterrorizaba ante la posibilidad de no ser aceptado por su público.

Sin embargo no solo gustó a los fans de la serie sino que fue galardonado con dos Emmys y se considera uno de los episodios más representativos de la serie.

Ahora el reto estaba en abordar el mismo género desde un prisma completamente diferente. A pesar de conocer el secreto del éxito era primordial que no se asumiera como una repetición sino de algo nuevo y fresco.

"Metalhead" es quizás el episodio más arriesgado a nivel de géneros que propone esta cuarta temporada. En primer lugar porque deja clarísimo con su tratamiento fotográfico en un contrastado blanco y negro que estamos ante un episodio muy crudo.

En él, unas criaturas robóticas que parecen una mezcla de perros y cucarachas persiguen de forma implacable a los humanos que encuentran para masacrarlos. No hay cuartel, disparan una metralla que tiene localizadores que hacen que sus víctimas no puedan zafarse de ellos.

Viendo este episodio se te van a venir a la mente películas como Mad Max o Depredador puesto que hay una espectacular persecución y un depredador, robótico esta vez, que no conoce el desaliento (hay varios planos en subjetiva en los que vemos cómo mapea el terreno utilizando radar, mapas de calor, etc.). Pero la hondura de su drama acentuada por la foto en blanco y negro y la forma en la que se explora el rostro de la protagonista te puede retrotraer al expresionismo alemán. ¿Menuda mezcla, verdad?

Puede que el episodio más simpático de esta temporada 4 de Black Mirror sea "USS Callister". En esta ocasión la ciencia-ficción se abre paso mediante una maquinita perversa que a partir del ADN puede crear una "copia digital" de los individuos para meterlos dentro de un videojuego que emula una serie sesentera al estilo de Star Trek.

El género adicional que explota Brooker es el del humor, pero no desde la sátira política como ya hiciera en algunos de sus primeros episodios sino desde las hilarantes relaciones que hay entre los personajes en la realidad contrapuestas con las que establecen dentro del juego.

Es una especie de mundo al revés en el que el "loser" es un matón. Además, es fácil que os gane el corazón si os puede la nostalgia y sois de los que crecisteis viendo Star Trek y soñando con "viajar al futuro" descubriendo nuevos mundos.

El caramelo de esta temporada es "Black Museum" un capítulo que reúne tres historias en su interior que al final se relacionan entre sí hasta llegar a una conclusión de lo más inesperada. El hilo conductor es un hombre que ha creado un museo de los horrores centrado en crímenes modernos relacionados con el uso de una técnica pionera para trasladar la conciencia humana de una persona a otra e incluso de una persona a un objeto.

Hay drama familiar, hay gore, hay terror y sobre todo hay intriga en un episodio completísimo que además tiene guiños a episodios anteriores. No, no hará falta que los veas todos para que sigas el hilo, pero te hará gracia toparte con ellos si has seguido la serie con atención.

"¿Si la tecnología es una droga (y ciertamente a veces se percibe como una droga), entonces cuáles son sus efectos secundarios? Ese terreno, entre el placer y la incomodidad, es en el que se mueve la serie", ha dicho Brooker. Y lo consigue, como vemos, asaltándonos desde muchos frentes. ¿Quién puede resistirse a realizar semejante viaje?

Especial Black Mirror

Computerhoy para Netflix