Cigarrillos electrónicos: polémica por un nuevo estudio

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Cigarrillos electrónicos: polémica por un nuevo estudio

[Actualizado: añadido el segundo apartado sobre la fiabilidad de este estudio] Según un nuevo estudio, el vapor de los cigarrillos electrónicos contiene dos nuevos químicos que no habían sido identificados hasta ahora que pueden provocar cáncer: óxido de propileno y glicidol. Esta investigación, publicada en la revista Environmental Science & Technology, también aclara que los niveles de químicos nocivos para la salud varían entre diversas marcas.

Investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley utilizaron dos tipos diferentes de cigarrillos electrónicos y analizaron el vapor generado con diversas configuraciones de su batería. En él encontraron 31 químicos nocivos, incluyendo dos que posiblemente causen cáncer.

La cantidad de químicos producida también fue diferente, según la temperatura en la que el líquido pasaba a estado gaseoso por acción de la bobina de calentamiento. A mayor es la temperatura a la que se calienta este líquido, más cantidad de químicos emite, pero curiosamente aquellos modelos que cuentan con dos bobinas emiten una cantidad inferior.

Probablemente esto se deba a que al contar con dos bobinas, el calor se distribuye mejor y la sustancia no llega a calentarse tanto. Por otra parte, un cigarrillo electrónico con una sola de estas bobinas operado a 3.8 voltios emite 0,46 microgramos de acroleína (un irritante ocular y respiratorio) por cada calada.

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El problema es que esta cantidad solo se mantuvo durante las cinco primeras, ya que una vez la temperatura del dispositivo alcanzó el punto "ideal" con cada calada se emitían 8,7 microgramos de acroleína. Aun así, hay que aclarar que sigue siendo una cantidad inferior a un cigarrillo normal, el cual libera entre 400 y 650 microgramos de este elemento por calada.

Por otra parte, también se detectó la presencia de otros dos componentes nuevos utilizados para hacer vapor, los cuales se cree que son cancerígenos al absorberse aunque se sabe poco al respecto. Como decía al principio, los investigadores nos indican que se trata del óxido de propileno y glicidol, que hasta ahora no se habían visto en los cigarrillos electrónicos.

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¿Son fiables los resultados de este estudio?

Cigarrillo electrónico

La Asociación Española de Usuarios de Vaporizadores Personales (ANESVAP), y la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV), entre otras organizaciones, muestran su total rechazo ante este estudio puesto que al parecer las condiciones en las que se llevó a cabo no simulan las condiciones de uso reales de un cigarrillo electrónico.

Sea por un error, o por mala intención de los investigadores, estos habrían calentado el líquido utilizado en estos vaporizadores a temperaturas tan altas que sería imposible alcanzarlas en el mundo real, fuera de un laboratorio. Por tanto, estos resultados no podrían obtenerse por mucho que un vapeador utilizara uno de estos dispositivos constantemente.

Para ser exactos, los investigadores habrían calentado el e-líquid utilizado por los cigarrillos electrónicos a temperaturas de 80, 200 y 280 grados Celsius durante 5 minutos. Claramente, sería imposible utilizar el producto a dichos niveles puesto que el usuario como mínimo se quemaría al realizar una calada.

La UPEV decidió recoger en su página web uno de los primeros análisis que surgieron tras la publicación de este estudio. Daily Drip es la fuente original de este análisis, el cual puede ser consultado en su versión traducida en la web de esta asociación, y como nos recuerdan, probablemente surjan más publicaciones por el estilo.

En él encontraréis más información acerca de los errores que se habrían cometido en el estudio científico llevado a cabo por el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, ya que no solo se habría llevado a temperaturas exageradas el líquido utilizado, sino que se habrían cometido otra serie de irregularidades.

Si bien es cierto que un estudio científico no siempre es perfecto como ya nos ha demostrado la historia, tampoco podemos olvidarnos del posible conflicto de interes con empresas farmacéuticas y tabacaleras que pueden surgir por la presencia del cigarrillo electrónico, algo que ya repasamos anteriormente en uno de nuestros artículos.

[Fuente: Berkeley Lab | UPEV]