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Crean un tejido cardíaco que puede reparar un corazón dañado

Crean un tejido cardíaco que puede reparar un corazón dañado

31/08/2015 - 17:45

Investigadores de la Universidad de Toronto han cultivado tejido cardiaco en el laboratorio que funciona como el velcro y puede reparar un corazón dañado.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto ha podido cultivar tejido cardiaco en el laboratorio que funciona de manera similar al velcro para poder reparar el corazón dañado de un paciente.

El tejido que ha desarrollado este equipo de científicos está compuesto de mallas asimétricas de proteínas en 2D que se estructuran en forma de panal y se pegan las unas con las otras de un modo parecido a como hace el velcro, imitando la manera natural en la que las células y los músculos crecen en el cuerpo.

Las mallas están fabricadas en un polímero flexible llamado POMAC y se pegan entre sí gracias a unos ganchos con forma de T. En el diagrama que te mostramos a continuación puedes ver la manera en la que se ensambla el tejido cardíaco artificial. 

Crean un tejido cardíaco que puede reparar un corazón dañado

"Una de las principales ventajas es la facilidad de uso", explica Milica Radisic, responsable de la dirección del proyecto. "Podemos construir estructuras de los tejidos más grandes de manera inmediata, antes incluso de que se necesitan, y desmontarlas con la misma facilidad. No conozco ninguna otra técnica que ofrezca esta capacidad"

La creación de tejido cardíaco artificial no es nada nuevo, pero hasta ahora la estructura de las células que se habían cultivado no se parecían en nada a las del corazón, siendo amorfas y mucho más débiles.

Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Toronto han sabido imitar mejor estas células, produciendo unas estructuras más fuertes y robustas. Las láminas de tejido artificial ensambladas en el corazón empiezan a funcionar de forma casi inmediata. 

El primer corazón biónico que funciona sin pulso

El objetivo final del proyecto consiste en crear tejido artificial que se pueda utilizar para reparar no solamente corazones dañados, sino también pulmones e hígados. Al tratarse de una estructura modular, el injerto podría adaptarse sin problema a las necesidades de cada paciente. Además, la composición del polímero es biodegradable, de manera que después de unos pocos meses se romperá gradualmente y será absorbido por el cuerpo.

El siguiente paso consiste en llevar a cabo los ensayos clínicos para evaluar los resultados del tejido en un sistema vivo, un proceso que se puede demorar durante unos años.

[Fuente: Universidad de Toronto]

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