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Crean unas bobinas magnéticas microscópicas que pueden solucionar el problema de los plásticos en el mar

Botella de agua de plástico en el mar
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20/08/2019 - 08:30

Ríos y mares se encuentran absolutamente invadidos por el plástico: 14 millones de nuevas toneladas acaban en los océanos cada año, un 40% de ellos de un solo uso. Las consecuencias son tan diversas como espantosas: afectan a la producción de oxígeno, dañan los recursos naturales, deterioran la biodiversidad, envenenan a miles de especies, perjudicando también a la salud humana, ya que nos los acabamos comiendo.

Un estudio de 2013 encontró que los animales marinos pueden acumular químicos potencialmente peligrosos al comer plástico, pudiendo sufrir tumores y problemas hepáticos.

La inmensa mayoría de los contaminantes residuos de este material jamás se descomponen en su totalidad sino que se fragmentan en piezas más pequeñas llamadas microplásticos (5 milímetros de diámetro o más pequeñas). Tristemente, se han encontrado microplásticos en todos los rincones del mundo, desde la parte más profunda de la Fosa de las Marianas hasta la cima de los Pirineos franceses.

En la búsqueda de posibles soluciones a este lastre global, una nueva investigación publicada en la revista Matter arroja luz sobre la cuestión. Se trata del desarrollo de nanotecnología especializada en forma de pequeñas nano-bobinas magnéticas. Sus reacciones químicas podrían descomponer los microplásticos en el océano, transformándolo en dióxido de carbono y agua.

Xiaoguang Duan, coautor del nuevo estudio, dijo a Business Insider que, aunque la técnica aún está en pañales, el estudio “proporciona una posible solución para abordar un problema global”. Los nanotubos microscópicos elaborados para el experimento están fabricados de carbono y tienen forma de resortes de cama.

Se recubren con nitrógeno y un metal magnético llamado manganeso, dos compuestos químicos interactúan con las nano-bobinas para crear moléculas de oxígeno altamente reactivas, que a su vez atacan a los microplásticos.

Duan y su equipo agregaron las nano-bobinas a las muestras de agua contaminadas con contaminantes microplásticos, y observaron una reducción del 30 al 50 por ciento en los microplásticos en un período de ocho horas. Luego, los científicos eliminaron fácilmente las nano-bobinas del agua usando imanes para su posterior reutilización. El proceso convierte las piezas de plástico en compuestos de sal inofensivos, CO2 y agua.

Aunque se precisan más pruebas antes de que esta tecnología pueda usarse en plantas de tratamiento de aguas residuales o en el océano, ya es el objetivo a largo plazo de los investigadores. El tiempo apremia teniendo en cuenta que un estudio de 2015 estimó que por aquel entonces había entre 15.000 y 51.000 millones de piezas de microplástico en los océanos del mundo. Por el momento no se sabe con certeza las consecuencias para la salud humana, pero sí que la prevención y la búsqueda de materiales alternativos, así como la economía circular, son la mejor baza.

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