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Desarrollan un sensor WiFi de temperatura que no necesita batería

Desarrollan un sensor WiFi de temperatura que no necesita batería

10/12/2015 - 16:54

El denominado Internet de las Cosas es un concepto que puede resultar muy útil e innovador en nuestro día a día. Sin embargo, hay que tener en cuenta que su aplicación en pequeños dispositivos, como podría ser la programación de nuestra cafetera, puede suponer un problema cuando pensamos en la alimentación o recarga de la batería incorporada a artilugios aún más pequeños.

La solución puede estar en manos de unos investigadores holandeses de la Universidad de Eindhoven que han construído un diminuto sensor de temperatura de 2 milímetros cuadrados y un peso de 1,6 miligramos, el tamaño equivalente al de un grano de arena. 

Este diminuto sensor ha sido bautizado como proyecto "Premiss", obtiene su energía a través de las ondas hertzianas de la radio. Estas ondas son las que componen su red inalámbrica.

Lo único que necesita para comenzar a trabajar es la energía de un router que se encuentre cerca. De este modo se pone en marcha y tiene la capacidad de funcionar como elemento autónomo. El problema radica en que para seguir aprovechando esa energía, ha de situarse no más lejos de 2,5 cm de su ‘anfitrión’.

Este sensor recibe la energía de esas ondas a través de una antena y la almacena para que, una vez tiene toda la necesaria, pueda encenderse. Tras ello, mide la temperatura de su alrededor y manda una señal al router con una frecuencia específica: dependiendo de la frecuencia en cuestión, el router interpretará una u otra temperatura.  

Como explica Peter Baltus, profesor de tecnología inalámbrica de la Universidad de Eindhoven, su minúsculo tamaño e insignificante peso “hace que el sensor sea fácil de incorporar en los edificios, por ejemplo, en las paredes con pintura al látex”.

Por fortuna, el equipo de investigación holandés está trabajando en la ampliación del rango de acción del sensor a algo más de 3 metros para el próximo año, con intención de alcanzar casi los 5 metros a medida que solucionen esta cuestión de ‘distancia energética'.

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De manera que si la alimentación energética basada en la red inalámbrica mejora gracias a desarrollos como el de los investigadores holandeses, podríamos llegar a ver casas inteligentes repletas de sensores capaces de controlar todos nuestros dispositivos.

Gracias al pequeño tamaño de los sensores, los diseños podrían personalizarse de manera que estas instalaciones pasaran desapercibidas para el ojo humano.

Podríamos activar la calefacción de nuestra habitación colocando uno de los sensores al cruzar el umbral de la puerta de casa y así aclimatarlo mientras nos ponemos una ropa más cómoda.

Desde luego, el precio de cada sensor podría permitir que esta tecnología se aplicase en las casas inteligentes del presente ya que, su precio, 18,27 céntimos de euro por unidad, es muy bajo.

Fuente: Universidad de Eindhoven (Holanda)

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