Descubierto el secreto del hormigón de la Antigua Roma

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El secreto del hormigón utilizado en los monumentos romanos, al descubierto.

Dicen que quien olvida la historia está condenado a repetir los mismos errores. Al parecer, algo debieron aprender los habitantes de la Antigua Roma durante los siglos en los que estuvo en pie la República y luego el Imperio, en particular en lo que respecta a construir edificios y monumentos.

No pocas veces las civilizaciones modernas se han preguntado cuál era el secreto de la Antigua Roma para construir edificios que aún se mantienen en pie. Prácticamente todas las estructuras posteriores han sucumbido al paso del tiempo, pero algunos acueductos, circos, coliseos y sobre todo puertos romanos siguen resistiendo y funcionando a pleno rendimiento.

El último estudio científico es el que ha dado con la clave. De forma nada sorprendente se ha descubierto que dicho secreto de Roma estaba en el hormigón, algo que ya se intuía. El descubrimiento es la composición del mortero utilizado para construir en el Imperio Romano y los últimos tiempos de la República.

¿Qué ingredientes son esos capaces de sostener un puerto sumergido durante milenios? Según el estudio, hay varios componentes. Uno de ellos, el principal, es la ceniza volcánica. Ésta, mezclada con cal viva, es capaz de fortalecer una estructura en contacto con el agua marina, una de las tareas pendientes del hormigón que utilizamos en nuestros días.

El conocido como Portland es el cemento que se utiliza como base en el hormigón moderno. Pese a que su solidez está fuera de toda duda, aún es menos resistente que el invento hecho por el Imperio Romano y sus predecesores. En particular, el Portland se muestra poco ideal para los cimientos de los puertos marítimos y sus pilares, expuestos constantemente a la salinidad del agua marina.

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Hay dos ingredientes más que dotaban al hormigón romano de resistencia, dos minerales. Son la tobermorita y la phillipsita, ambos descubiertos en el siglo XIX entre las cenizas de algunos volcanes. Durante casi 2.000 años su secreto ha permanecido oculto entre los restos romanos de distintos asentamientos, escondidos a plena vista.

Desde luego, esta historia confirma que no somos tan listos como nos creemos y que, en cualquier caso, nunca está de más aprender un poco de historia.

[Fuente: The Guardian]