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Descubren un terrorífico perro momificado dentro de un árbol

Stickie, el perro momia

23/07/2018 - 06:47

Stuckie, un perro momificado dentro de un enorme tronco, lleva allí desde los años 60 del pasado siglo. Han pasado más de 50 años, pero el perro momia sigue intacto, incluyendo ese rictus mortal que pone los pelos de punta cuando lo contemplas de frente. Es como si un perro zombi de Resident Evil estuviese a punto de saltar sobre tí.

Stuckie, que es como ha sido bautizado, un juego de palabras derivado del verbo stuck, atascado, fue encontrado en los años 80 por unos leñadores, que se llevaron el susto de su vida.

¿Cómo se introdujo Stuckie en el interior del tronco, y por qué se ha convertido en un perro momificado?

La historia de Stuckie es realmente curiosa, y su inmortalidad, fruto de una serie de casualidades.

Stuckie está atascado en el interior de un tronco de un roble. Los investigadores creen que se introdujo en el interior del árbol a través de un hueco en las raíces, posiblemente persiguiendo a una ardilla, u otro animal.

El agujero en el tronco se va haciendo más pequeño a medida que se asciende por él, así que Stuckie quedó atascado en su interior. Los marcas de las garras en el tronco confirman que fue escalándolo en busca de una salida, pero lo único que consiguió es quedarse atrapado.

Murió en plena lucha desesperada por vivir, como se pueden ver en el gruñido mortal de su rostro momificado.

Stickie, el perro momia

¿Por qué se convirtió en un perro momia dentro de un tronco?

Esta especie de roble genera tanino, una sustancia que los taxidermistas usan para curtir las pieles de los animales, cuando los disecan. Los taninos del interior del tronco recubrieron al perro momificado, impidiendo que se pudriera. A ello ayudó que el hueco del tronco, con salida en las raíces, creó una especie de vacío en el interior.

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Stuckie fue encontrado en los años 80 por unos leñadores de la compañía Georgia Kraft Corp, mientras cortaban el árbol en trozos. La suerte quiso que la sierra cortase el tronco justo delante del rostro del perro zombi. Los leñadores se llevaron un buen susto, pero el animal estaba intacto. Decidieron donarlo al museo de Southern Forest World, donde aún se puede visitar dentro del tronco original, que simplemente se ha tapado con un cristal.

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