Se encuentra con el hombre que lleva la cara de su hermano

¿Qué es LIFE?
¿Qué es LIFE?
Richard Norris recibió transplantada la cara de Joshua Aversano en 2012

Muchos recordarán la historia del transplante de cara de Richard Norris, ya que además del inevitable impacto visual, resultó una extraordinaria muestra de hasta dónde podían llegar los últimos avances médicos. El joven norteamericano había recibido innumerables intentos de reconstruir los daños recibidos en la cara durante un accidente de tiro en 1997.

Norris, que con el paso de los años había sufrido episodios de depresión e intentos de suicidio, tuvo la inmensa fortuna de cruzarse el pasado 2012 con dos grupos de personas: el equipo de cirujanos del Centro Médico de la Universidad de Maryland, que estaban dispuestos a realizar una compleja operación de 36 horas, y la familia Aversano, que donó el rostro de su hijo atropellado para que fuera transplantado sobre Richard Norris.

El éxito de la operación y la nueva vida de Norris han propiciado que éste, inmensamente agradecido por la decisión de la familia del donante, recibiera recientemente en su casa de Virginia a Rebekah Aversano, hermana del joven fallecido cuyo rostro fue transplantado.

El transplante de cabeza podría ser realidad en 2017

Como relata el periódico The Guardian, el encuentro fue increíble puesto que Rebekah reconoció los rasgos de su hermano sobre la cara de Richard Norris. Conmovida, le preguntó si podía tocar su rostro, una escena que recoje el vídeo grabado por el programa televisivo 60 minutos Australia, al que pertenece la fotografía que reproducimos a continuación.

La reacción de Rebekah tras volver a tocar el rostro de quien fuera su hermano se refleja en sus propias palabras: "Wow, esta es la cara con la que yo he crecido". 

La vida de Richard Norris, quien antes salía por la noche y llevando encima una máscara que cubriera sus lesiones, ha cambiado radicalmente desde la operación. No obstante el doctor Eduardo Rodríguez, el cirujano que realizó la histórica operación, advirtió a Norris que había tomado sobre sí una gran responsabilidad, puesto que su cuerpo siempre reconocería la nueva cara como un objeto extraño, intentando atacar su sistema inmunológico.