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La ESA ha conseguido crear oxigeno artificial gracias al polvo lunar

Base en la Luna

21/01/2020 - 07:05

La misión Artemis que la NASA tiene planeada para 2024 es, como poco, peliculera. Desde 1962, solo 12 seres humanos han puesto un pie en la Luna. Todos eran hombres, pero en 2024 un hombre y una mujer se instalarán en la Luna para convertirse en la piedra angular de la nueva era de la exploración espacial. Crear oxígeno a partir del polvo lunar será una de sus supuestas tareas.

Como podéis adivinar, Artemis es el programa que sucederá a Apollo y no se limitará a la Luna. Marte es otro de los objetivos de este programa y una de las misiones más apasionantes que veremos a lo largo de los próximos años, y la clave pasa por la creación de oxígeno en el espacio.

Esa sería una de las tareas de los astronautas que vayan a la Luna de 2024 en adelante ya que, como explica la agencia espacial europea, la ESA, han encontrado la clave para crear oxígeno a gran escala utilizando el regolito lunar. El polvo de la Luna, vaya.

La receta para crear oxígeno en el espacio

Algo en lo que tendrán que empezar a trabajar los primeros "habitantes" de la Luna es en la recolección de recursos. El agua (depositada en los cráteres) será fundamental para diferentes investigaciones, pero también tendrán que empezar a hacerse con reservas del regolito lunar, o polvo lunar.

Y es que, estos últimos meses diferentes agencias espaciales han intentado hallar la forma de crear oxígeno artificial en el espacio, y la ESA ha dado con la clave para ello. La Luna está cubierta por un polvo muy fino que es especialmente dañino para nosotros.

Es algo que se ha comprobado con los experimentos con el polvo lunar recogido en las misiones Apollo, pero se ha observado que ese polvo está compuesto en un 40% - 45% por oxígeno, y hay un modo para extraer dicho oxígeno y utilizarlo en nuestro beneficio.

La receta para crear este oxígeno en el espacio es "sencilla". Mediante la electrólisis de sales fundidas, se calienta el regolito a una temperatura de 950º. Esto se realiza en un recipiente metálico en el que el cloruro cálcico funciona como electrolito.

El regolito no se funde, pero el oxígeno sale del mismo y se transporta, a través de la sal, a un recipiente desde el que se puede extraer. Es como depurar el agua del mar, pero con otra fórmula y, además, el oxígeno no es lo único que se obtiene.

Y es que, tras la depuración del regolito se obtiene tanto el oxígeno como una serie de metales. El próximo reto es ver cómo podemos utilizar todo eso para no desperdiciar nada.

Por ejemplo, podría ser la clave para crear combustible de cohetes que partan de la Luna en lugar de desde la Tierra, ahorrando combustible al no tener que luchar contra la gravedad.

Lo cierto es que la NASA, la ESA y el resto de agencias implicadas comienza una década ilusionante en lo que a exploración espacial se refiere.