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Este es el fallo que cometen los fotógrafos novatos con su cámara, según un experto

Fotografo principiante

19/07/2019 - 16:30

Aunque cada vez más gente usa el smartphone para capturar sus fotos cotidianas, los fotógrafos profesionales y los aficionados a la fotografía artística siguen manteniéndose fieles a las cámaras reflex. Si acabas de comprarte una y te consideras un fotógrafo principiante, posiblemente estás haciendo algo mal, que te delata. La mayoría de los fotógrafos profesionales son capaces de descubrir a un fotógrafo novato con solo echarle un vistazo.

Cuando sales a la calle con tu cámara de fotos... ¿Dónde la llevas? Si te la cuelgas al cuello... ¡gran error! Acabas de revelar tu condición de fotógrafo principiante.

Tal como explica el fotógrafo profesional Rafi Letzter en Business Insider, los fotógrafos profesionales nunca, nunca, llevan la cámara al cuello. La llevan colgada en el hombro para que la cámara quede a la altura de la cadera, en un lateral, tal como podemos ver en la siguiente foto. Nos explica la razón.

Fotografo principiante

Colgarse la cámara al cuello parece lo más lógico y natural. Es el lugar más accesible y menos molesto a la hora de caminar. Solo tienes que levantarla para colocarla a la altura de los ojos. Puede que sea lo más lógico, o lo más práctico, pero no es lo mejor.

La primera razón para no llevar la cámara colgada al cuello, es el dolor de espalda. Las cámaras profesionales pesan mucho, especialmente si usan grandes lentes. Algunas pueden llegar a pesar más de dos kilos. Un buen fotógrafo tiene que correr, agacharse, subirse a sitios para capturar el mejor ángulo posible, y si hace eso durante varias horas, como puede ser en una boda, terminarán doliéndole las cervicales.

Puedes pensar que, como buen fotógrafo, no te importaría soportar un poco de dolor con tal de ponerte la cámara en los ojos lo más rápido posible. Pero incluso desde el punto de vista técnico, sigue siendo una mala idea.

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Cuando llevas la cámara colgada al cuello, está balanceándose continuamente. Entre que la coges, la levantas, te la pones en la cara y se estabiliza, se pierde más tiempo del que parece.

En cambio, si llevas la cámara colgada del hombro y apoyada en la cadera, la cámara se mueve menos. Si tienes que capturar una foto rápida puedes hacer un movimiento rápido de la cadera a la cara, un poco como los vaqueros del Oeste americano, cuando desenfundaban su pistola. Un movimiento fluido y preciso.

Si todo los fotógrafos profesionales lo hacen así, por algo será. De hecho las correas para cámaras más caras, y mejor valoradas, son las que se cuelgan en el hombro y favorecen el movimiento desde la cadera.