Impuesto sobre refrescos en México logra caída de la obesidad

¿Qué es LIFE?
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El impuesto sobre las bebidas azucaradas, sodas y refrescos es un tema que plantea un dilema ético real. Básicamente se reduce al concepto de que es más fácil ser obeso. Si no, simplemente acercaros en un momento a vuestro McDonald más cercano. Comparad el precio de la hamburguesa más sencilla, y luego el de la ensalada más sencilla. O simplemente, el del agua contra el de los refrescos. 

Teniendo en cuenta que los refrescos son uno de los productos más baratos de producir, también son uno de los más baratos para comprar. Por eso, especialmente en países del continente americano se han estado poniendo de moda los "maxi formatos", es decir, poder comprar mucho más producto por muy poco dinero extra. 

Teniendo el cuenta el contenido en azúcar de cada refresco, en algunos casos este chollo se convertía en una auténtica abominación. Las tasas de sobrepeso en Estados Unidos (la cuna de esta filosofía) están rozando el 70%, y las de obesidad (ojo a la diferencia) el 36,5%. En México las cifras similares: sobrepeso del 71% y obesidad del 32%.

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La diferencia es que en México si tomaron medidas. El departamento de Salud aprobó en 2013 un impuesto de "un peso por litro" en las bebidas azucaradas, que a efectos prácticos lo que hacía era subir el precio de venta al consumidor hasta un 10%.  Y eso sólo en bebidas azucaradas, los helados, galletas y dulces vieron aumentar su precio hasta un 8%. 

azúcar cocacola

Conla implantación, que puede parecer muy poco significativa, México está consiguiendo que sus cifras de obesidad estén cayendo al ritmo de un 6% en lo que va de año, y esperan llevar al 12% en Diciembre, según datos del Insituto Nacional de Salud Pública. Todo esto, recordemos, con una subida de precio mínima. 

Ahora bien, ¿hasta qué punto es ético limitar de esta forma el acceso a un producto? Siempre podemos ser simplistas y pedir que en lugar de encarecer los alimentos insanos, que se abaraten los sanos. Sin embargo, para los que buscan una solución factible a los problemas de obesidad, la solución del impuesto está resultando agua de borrajas. Al fin y al cabo, a largo plazo, podemos decir incluso que se están salvando vidas.