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La mayor onda gravitacional jamás detectada desvela el choque de dos agujeros negros que no deberían existir

Agujeros negros

Gettyimages

02/09/2020 - 16:54

Todos los ingredientes de una buena película de ciencia-ficción están aquí: caos en el espacio-tiempo, destrucción, y un fenómeno astronómico que los científicos no pueden explicar.

Hay muchas cosas del espacio que son difíciles de entender: nos cuesta asimilar que el universo es infinito, pero también que fenómenos estelares pueden afectar no solo al propio espacio físico... sino también al tiempo. Eso es exactamente lo que hacen las ondas gravitacionales, descubiertas hace solo 4 años.

La onda gravitacional más grande jamás registrada acaba de desvelar su origen: proviene del choque de dos agujeros negros. El problema es que esos agujeros no pueden existir, según la ciencia...

Empecemos desde el principio. ¿Qué es una onda gravitatoria? Se trata de un tipo de energía que desatan acontecimientos extremos del Universo, como la explosión de una estrella. Parte de su masa se convierte en energía, con una potencia superior a billones y billones de bombas atómicas. Su movimiento es similar a la onda que se produce en el agua cuando dejamos caer una piedra, extendiéndose en todas las direcciones:

Onda

La diferencia es que una onda gravitacional deforma el espacio y el tiempo y se mueve a la velocidad de la luz: puede hacer que los planetas se muevan de sitio (mínimamente), y que el tiempo se frene o se acelere.

El primero que predijo su existencia fue Albert Einstein, encajándolas en su Teoría de la Relatividad. Pero aseguró que se producían tan lejos del Sistema Solar que nunca podríamos detectarlas. Sin embargo, el 11 de febrero de 2016 astrónomos de los proyectos LIGO y Virgo anunciaron la detección de la primera onda gravitacional.

En mayo de 2019, estos mismos observatorios detectaron la onda gravitacional más grande jamás medida, pese a que solo duró una décima de segundo. Un año después, han descubierto su origen: el choque de dos enormes agujeros negros, que no deberían existir.

Según los estudios llevados a cabo la onda gravitatoria se generó a 7.000 millones de años-luz de nosotros. Puesto que viaja a la velocidad de la luz, se produjo hace 7.000 millones de años, antes de la formación del Sistema Solar.

Fue generada por un agujero negro del tamaño de 66 soles, que se fusionó con otro agujero negro del tamaño de 85 soles, creando un enorme agujero negro resultante con el tamaño de 142 soles. Lo de enorme es relativo, porque hasta ahora conocíamos agujeros negros mucho más pequeños y otros mucho más grandes, pero estos agujeros de tamaño medio, son inusuales.

Lo que se escapa a la ciencia, es que según la Teoría de la Relatividad los agujeros negros pequeños, menores que 65 soles, provienen de la explosión de una estrella que se colapsa sobre sí misma. Sin embargo, masas mayores de 65 soles explotan sin dejar rastro. Por eso conocemos o agujeros negros muy pequeños, o muy grandes, del tamaño de miles de soles, que tienen otro origen.

Pero los agujeros negros cuya fusión ha provocado esta onda gravitacional tienen una masa de 66 y 85 soles, así que según la ciencia no pueden existir. O al menos, no podemos explicar su origen. Y tampoco cómo se ha producido esa fusión que ha dado lugar un nuevo agujero negro del tamaño de 142 soles.

Astrónomos de todo el mundo buscan una explicación. La respuesta podría estar relacionada con el origen de la materia oscura, o del propio Big Bang, aportando nuevas teorías que podrían cambiar la ciencia. ¿La encontraremos?