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La NASA reinventa la exploración espacial con su nuevo sistema de navegación en tres dimensiones

Osiris Rex

11/03/2020 - 08:05

Aunque 2018 y 2019 fueron años muy, muy importantes para la exploración espacial, las diferentes agencias espaciales afrontan un 2020 repleto de retos. Ahora, la NASA ha dado un paso de gigante a la hora de convertir un planeta en un plano 3D para mejorar la navegación en el espacio exterior y, posiblemente, revolucionar la exploración espacial.

Ya os hemos contado cuáles son las misiones espaciales más emocionantes de este año, pero ahora es el momento de mirar al futuro, al año 2135. Y es que, el asteroide Bennu chocará contra la Tierra con fatales consecuencias, según los cálculos de la NASA.

Para conocer a nuestro enemigo, la NASA mandó una misión, llamada Osiris-Rex, a Bennu, el hostil asteroide que escupe rocas, para estudiar su composición. Y no es que queramos destruirlo, sino estudiarlo, ya que se estima que Bennu podrá dar datos críticos que arrojarán algo de luz sobre la formación del universo. Una de las claves es obtener una muestra, y para eso la NASA ha recurrido a un novedoso sistema de monitorización 3D.

Como leemos en EuropaPress, la primera idea de la NASA era que Osiris-Rex utilizara un sistema LIDAR de navegación. Se trata de un sistema con diferentes sensores y radares para evitar que choque tanto contra el planeta como contra algunas de las rocas que expulsa.

Sin embargo, la navegación es bastante complicada incluso con el LIDAR, por lo que se han decantado por un sistema llamado NFT (Natural Featuire Tracking).

Como si de la creación de un videojuego se tratara, el sistema NFT se une con los datos de los altímetros láser del Osiris-Rex para crear una serie de imágenes de alta resolución y un modelado 3D del planeta que ayuden a la sonda a aterrizar.

Estas fotografías y datos se tomaron durante los vuelos de las últimas semanas, pero... ¿por qué han recurrido a este complejo sistema? La respuesta es sencilla: el área de aterrizaje es mucho más pequeña de lo que estimaron.

La NASA pretendía que la sonda aterrizara en una zona libre de peligro de unos 50 metros de ancho, pero es imposible porque no hay áreas seguras tan grandes, por lo que han bajado las pretensiones a 16 metros.

Por eso, los diferentes sistemas de navegación espacial de la Osiris-Rex se han puesto en funcionamiento para intentar trabajar en conjunto y guiar la nave a una zona en la que esté fuera de peligro.

Además, otro punto positivo es que este sistema es completamente autónomo. Si la nave, durante el proceso de descenso, cree que hay un peligro potencial, puede corregir el rumbo sin "preguntar" a la NASA, descendiendo de forma más segura.

Ahora, solo queda ver si Osiris, con estos vanguardistas sistemas de navegación espacial, es capaz de cumplir su ambiciosa misión: convertirse en la primera sonda que aterriza en un asteroide para coger muestras... y regresa a la Tierra.

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