Nuevas botellas de agua hechas con algas y comestibles

¿Qué es LIFE?
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contaminación botellas agua

En un momento dado de nuestra historia, dejamos de utilizar la arcilla y el vidrio para fabricar contenedores, y nos volcamos con el plástico. Aunque el cambio del botijo a la botella fue todo un avance para la humanidad, no sentó demasiado bien al planeta. La contaminación de las botellas de agua se está saliendo de madre. Por eso se ha creado Ooho!, una esfera rellena de agua fabricada con algas, que podemos comernos. La expresión "Contaminación 0" adquiere así un resultado completamente literal. 

Lo ha hecho Skipping Rocks Lab utilizando un cloruro de calcio y otros químicos con base de sodio que se encuentran en las algas. Todo esto puede sonar extraño, caro y lleno de elementos extraños y tóxicos, cuando en realidad es algo mucho más sencillo, menos contaminante y sobre todo, absurdamente barato. Algo así como la máquina de Bill Gates para convertir caca en agua. 

El precio de fabricar cada cápsula ronda los 0.008 euros, con lo que es mucho más barato que el plástico. Además la compañía acaba de ganar un premio de inversión del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología, con lo que tienen 20.000 euros más para investigar nuevas formas de crear contenedores, botellas envases con técnicas más ecológicas. 

De hecho, ya están trabajando en contenedores para estas esferas de agua. El que mejor resultado les está dando hasta el momento tiene la forma aproximada de una naranja, sustituyendo los gajos de fruta por estos mini-contenedores. 

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Y sí, ya sabemos que no es práctico, que las pelotas no son reutilizables y que sólo se pueden usar en forma de monodosis. Sus creadores ya tienen claro que no se trata tanto de un producto terminado y listo para el mercado como de un paso en la dirección apropiada. El caso es que con el tiempo podría prepararse para poner a la venta una versión DIY de estas esferas, para que todos pudiésemos hacer nuestras propias creaciones desde casa. 

En realidad el proceso es bastante sencillo: el líquido se congela y luego se cubre con la mezcla química. Cuando se derrite, la membrana se mantiene, creando esta forma tan curiosa. De hecho, podría acabar siendo utilizado tanto en cocina como en hostelería. Quién sabe, podríamos estar mirando a los chupitos del futuro.