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Si pagas en efectivo reducirás un 15% los gastos, ésta es la razón

Dinero en metálico

26/02/2021 - 18:29

La pandemia, y el cierre de sucursales de los bancos, nos obliga a usar la tarjeta de crédito. Pero los expertos en ahorro lo desaconsejan: nos cuesta un 15% más. Y no es por las comisiones...

Los acontecimientos del último año están acelerando procesos que se pensaba que tardarían años en llegar: el teletrabajo, el monopolio del comercio online, o los pagos con tarjeta.

En este último caso, se ha unido otro factor: los bancos están cerrando sucursales y cajeros automáticos en todos los sitios, hasta el punto de eliminarlos en muchas localidades.

Ante la perspectiva de tener que sacar dinero en un cajero en la otra punta de la localidad, o tener que hacer cola porque solo hay un banco para 20.000 habitantes, mucha gente ha optado por pagar con tarjeta incluso compras cotidianas como la barra de pan o los medicamentos en la farmacia.

Tal como nos cuenta nuestra compañera Andrea Núñez-Torrón en TICbeat, pagar en efectivo tiene algunas ventajas. Es más cómodo, puedes pagar con un mes de antelación (que es el plazo que suelen adelantar la mayoría de las tarjetas), y no tienes que ir a sacar dinero. A nivel económico se reduce el fraude y los pagos ilegales de drogas, armas y demás.

Pero al mismo tiempo, plantea varios peligros importantes. Si no se usa el dinero físico los bancos adquieren más poder porque el dinero solo lo tienen ellos, y ganan mucho más con las comisiones a los comercios. Además se reduce la privacidad de los ciudadanos, porque los bancos saben exactamente en qué te gastas el dinero, cuando y dónde.

Hay otro problema adicional: según el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada, pagar con tarjeta aumenta el gasto un 15%. Es algo que todos hemos aprendido por nuestra cuenta, pero ahora los expertos lo cuantifican.

El problema de pagar con tarjeta es que cuesta mucho menos esfuerzo que pagar en efectivo. No sentimos el dolor que supone sacar los billetes de la cartera, que tanto esfuerzo nos ha costado ganar, y entregárselos a otra persona.

Este sistema hace que demos menos valor al coste real de un producto, y al final acabamos gastando más de lo que deberíamos, o de lo que nuestro sueldo nos permite. En concreto, un 15% más.

Además el pago con tarjeta pone todo tipo de facilidades para aplazar pagos o dividirlos en cómodas cuotas... con abundantes intereses. No solo damos menos valor a los precios, sino que perdemos el miedo a comprar productos fuera de nuestro alcance.

Los expertos en economía recomiendan volver a recuperar este dolor por gastar dinero. Intentar pagar en efectivo todo lo que sea posible, y no usar los pagos aplazados con intereses de las tarjetas, especialmente las peligrosas tarjetas revolving