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El día en el que una promoción mal planificada de Pepsi la obligaba a comprar un caza de combate a un joven universitario

caza portaviones

Depositphotos

17/09/2021 - 20:14

La compañía Pepsi es famosa por sus campañas publicitarias. En 1996, una inocente promoción terminó terriblemente mal para la compañía.

Es muy común que las compañías comerciales lleven a cabo todo tipo de promociones. Especialmente en sectores en donde hay una terrible competencia.

La rivalidad entre Pepsi y Coca Cola es mítica, y ha durado décadas. Pero nunca fue tan fuerte como en los años 90 del pasado siglo.

En 1995, Pepsi puso en marcha una clásica promoción de puntos: comprando latas o botellas de Pepsi ganabas puntos que podías canjear por regalos. La sorpresa final del anuncio era el regalo estrella: un caza de combate por 7 millones de puntos Pepsi. Este es el mítico anuncio del que la compañía se ha arrepentido eternamente:

Como vemos en el anuncio, Se podía obtener una camiseta por 75 puntos, unas gafas de sol por 174 puntos, y una chaqueta de cuero por 1.450 puntos.

El anuncio termina de forma espectacular: un caza de combate pilotado por un escolar aterriza en el patio del instituto. Precio del avión: 7 millones de puntos.

El departamento de marketing pensó que nadie podría reunir 7 millones de puntos. Lo cual probablemente era cierto, teniendo en cuenta que cada botella llevaba 1 o 2 puntos. Pero tal como nos cuenta nuestro compañero David Vázquez en Business Insider, cometieron un grave error. El más grande de todos: no hacer los cálculos.

A Pepsi le daban igual los regalos que la gente canjease, era dinero invertido en publicidad. Lo que quería es que comprasen Pepsi para vender más que Coca Cola. Así que en la letra pequeña de la promoción incluyó la posibilidad de usar dinero para sustituir algunos puntos.

A partir de los 15 puntos Pepsi, los que faltaran se podían comprar directamente a cambio de 10 centavos de dólar el punto.

Los creadores de la promoción ni se molestaron en hacer los cálculos con el avión de combate. Pero un universitario llamado John Leonard, sí los hizo: Si el caza costaba 7 millones de puntos, a diez centavos el punto solo habría que entregar 15 puntos y 700.000 dólares... para conseguir un avión valorado en 30 millones de dólares.

John Leonard no se lo pensó dos veces: buscó inversores a los que les explicó el caso, y reunió el dinero. En 1996 Pepsi recibió una extraña carta: 15 puntos Pepsi, un cheque de 700.000 dólares, 10 dólares para gastos de envío, y una petición: "Envíenme a casa mi avión de combate".

Tras el shock inicial, la respuesta de Pepsi subestimó por segunda vez a John Leonard: le mandó un buen puñado de puntos gratis, y le dijo que no podían enviarle el caza, porque era una broma.

Pero John Leonard no estaba para bromas. La letra pequeña de la promoción no dejaba lugar a dudas, y él la había seguido al pie de la letra. Llevó el caso a juicio, y provocó una conmoción nacional.

La gente de la calle se puso rápidamente al lado de Leonard. Demasiado tiempo habían sufrido la tiranía de la letra pequeña de los contratos. Y esta vez, se había dado la vuelta a la tortilla: la letra pequeña daba la razón a Leonard.

Si el juicio hubiese caído en manos de un jurado popular, nadie duda que el intrépido universitario habría ganado el juicio. Pero el caso fue llevado por una jueza llamada Kimba Maureen Wood... que dió la razón a Pepsi.

En un polémico veredicto, la jueza interpretó que el anuncio era una broma, y no podía tomarse como un contrato. Pese a que la letra pequeña de las promociones, supuestamente sí lo es.

También dijo que "ninguna persona razonable" podía dar por válida una promoción con un precio de 700.000 dólares para un producto que valía docenas de millones. Incluso la Casa Blanca intervino, explicando que ningún civil podía tener un caza de combate, salvo que fuese desmilitarizado primero.

El veredicto causó una gran polémica, porque muchos expertos juridícos coinciden en que Pepsi tendría que haber perdido el caso. Y al menos, pagar a John Leonard el equivalente al precio del avión de combate. Pero no fue así, y una vez más un gigante corporativo se salió con la suya.

Una historia que aún colea, hasta el punto de que Apple TV la va a convertir en un documental que ya tiene título: The Jet.

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