Hasta el plástico de la comida rápida es perjudicial para la salud

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El plástico de la comida rápida también es perjudicial para la salud

La comida rápida no es el mejor aliado de una vida sana, pero lo que muchos no se habían parado a pensar hasta ahora es que incluso los envases en los que se sirve la comida basura contienen sustancias que ponen en serio peligro nuestra salud. Para ser precisos, algunos envases contienen los mismos químicos que los que se pueden encontrar en la espuma que utilizan los bomberos para apagar incendios.

Esa es la cruda realidad que ha sacado a la luz un estudio que acaba de publicar la revista Environmental Science & Technology. Tras analizar bolsas de patatas fritas, envases de hamburguesas y hasta vasos de plástico de las cadenas de comida rápida, los investigadores han tropezado con trazas de sustancias químicas muy peligrosas para la salud. Lo peor del asunto es que no es la primera vez que se llega a una conclusión similar.

El estudio ha sido llevado a cabo por diferentes expertos en química de universidades de todo Estados Unidos, y para las pruebas se han utilizado más de 400 muestras diferentes de los típicos envases en los que las cadenas de comida rápida estadounidenses sirven cada día sus manjares a los comensales. La familia de compuestos químicos que ha disparado todas las alarmas responde al nombre de Perfluorocarbonos (PFCs).

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El plástico de la comida rápida esconde sustancias muy peligrosas para la salud

La familia de los PFCs engloba, según su definición puramente técnica, todos aquellos compuestos derivados del hidrocarburo en los que los átomos de hidrógeno han sido sustituidos por átomos de flúor. Cuando decimos que es un químico que está presente incluso en los extintores, lo hacemos completamente en serio: de hecho, también se puede encontrar en manteles resistentes a las manchas y hasta en sartenes.

De los más de 400 envoltorios de comida rápida que se han puesto a prueba en este estudio, el 38% de los envases de hamburguesas y sándwiches ha demostrado tener trazas de este químico (y la cifra se dispara hasta el 56% si se analizan los plásticos en los que se sirven los postres). Y no se salva ninguna cadena de comida rápida, porque los envases se han recogido de locales como McDonald’s, Burger King o Starbucks.

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El grupo de las llamadas Per- and Polyfluoroalkyl Substances (PFASs) lleva tiempo protagonizando agitados debates entre la comunidad científica, la cual no consigue ponerse de acuerdo sobre los verdaderos efectos nocivos para la salud que tienen estos químicos. Hasta ahora, diferentes estudios han relacionado estos químicos con enfermedades como la tiroides e incluso con el cáncer de riñón.

Lo que está claro es que estos químicos, de llegar a entrar en contacto con nuestro torrente sanguíneo, tarde o temprano pueden acabar repercutiendo de forma perjudicial en la salud. Dado que están directamente en contacto con la comida que ingerimos, solamente es cuestión de probabilidades que acaben pasando a la comida para, después, ir a parar directamente a nuestro organismo.

"[Los PFASs] corresponden a un tipo de químico que [cuando] llega al torrente sanguíneo, se queda ahí y se [empieza a] acumula[r]", comenta Graham Peaslee, profesor de la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos) y uno de los responsables de la investigación. Peaslee espera que, con este estudio a la luz, las cadenas de comida rápida se planteen cambiar el tipo de envoltorios que utilizan en sus ya de por sí poco saludables productos.

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[Más información: Estudio completo sobre los envases de la comida rápida [PDF]]