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Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

01/11/2017 - 13:33

El reconocimiento facial promete convertirse en el nuevo estándar biométrico. ¿Aporta alguna ventaja? ¿Qué implica para nuestra privacidad?

Los datos personales son la moneda de curso legal (e ilegal) de Internet. Una información privada que está a punto de ser ampliada con el rasgo que más nos define: el reconocimiento facial.

Tienen nuestros datos personales, nuestras costumbres, nuestros hábitos de consumo, nuestros contactos, nuestra huella, nuestros datos médicos. Y ahora también, nuestro rostro. ¿Qué nos queda?

Nos negamos a asumir las implicaciones, pero existen. Estos dias hemos descubierto que la publicidad de la popular web pornográfica PornHub ha sido hackeada, exponiendo a los ciberdelincuentes los hábitos íntimos de millones de usuarios. Esta información posiblemente será vendida a terceros y quizá, dentro de un año, podrías ser rechazado de un empleo porque tu has entregado tu impecable currículo, pero lo que la empresa ha estado analizando es tu firma en Internet, en donde se especifica que te gusta ver porno algo rarito de forma compulsiva... 

Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

También hemos visto que cualquiera puede ver con quien hablas, y a la hora que te acuestas por culpa de un fallo de WhatsApp. De nuevo, en el futuro quizá seas rechazado en un supuesto puesto de trabajo porque la empresa ha descubierto que te gusta trasnochar, o te tiras todo el día chateando en horas de trabajo.

¿Exceso de imaginación? ¿Paranoia? La realidad casi siempre supera a la ficción...

Mientras, OnePlus ha sido pillada recopilando datos de uso de apps, horarios, desbloqueo del móvil, redes WiFi... y asociándolos a tu número de móvil, lo que destruye el anonimato. Un anonimato que vuelve a estar en entredicho debido a los peligros del reconocimiento facial y la inteligencia artificial. 

Lo más preocupante no es solo la gravedad de estas violaciones de la privacidad. PornHub, WhatsApp, OnePlus no asumirán ninguna responsabilidad, más allá de un "lo siento". Como mucho recibirán una multa, calderilla para los cientos de millones que ganan al año. Estas noticias tampoco estarán entre las más leídas. Muchos las consideran aburridas.

Nuestra privacidad está siendo constantemente violada en Internet, pero a nadie le importa. Hasta que se pierden empleos, se rompen matrimonios y amistades, o incluso se pierden vidas. Una persona se suicidó cuando la web de citas Ashley Madison fue hackeada, las citas sexuales se colgaron en una web, y su esposa se enteró de su infidelidad.

El reconocimiento facial y la inteligencia artificial añaden más tensión a la ya imposible relación entre nuestra privacidad e Internet.

Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

Hasta ahora asumíamos que un móvil puede recopilar información. Ahora, gracias a la inteligencia artificial, un móvil ve. Reconoce personas, lugares, y actividades. Un móvil ya no recopila datos, ahora los interpreta. "Estas personas que salen tantas veces en tus fotos y al mismo tiempo también se ven a menudo en tu casa, es porque viven contigo. Las etiqueto como "tu familia". Vas a comprar entradas de cine, es viernes y ese día siempre sales con tus amigos. ¿Compro también entradas para Paco, Ana, Jorge y Joan?"

Cuando uno de los mayores visionarios de nuestro tiempo, Elon Musk, asegura estar aterrado por la inteligencia artificial, es el momento de comenzar a preocuparnos. Aunque Mark Zuckerberg diga que no hay para tanto...

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Reconocimiento facial, ese viejo conocido

Apple presentó hace unas semanas Face ID, su nuevo sistema de reconocimiento facial que se estrena en el iPhone X. Como catalizador tecnológico que es, Apple ayudará a extender esta tecnología. Fabricantes rivales como la propia Samsung ya usa el escáner de iris en el Samsung Galaxy S8 y Samsung Galaxy S8 Plus, y otras marcas han anunciado que incluirán reconocimiento facial en Android.

Apple será su principal impulsor, pero otras compañías como Google o Facebook llevan años usando el reconocimiento facial y la inteligencia artificial en las fotografías y los selfies, para catalogar fotos.

Snapchat adquirió hace un tiempo la start-up ucraniana Looksery, experta en reconocimiento facial. Ha integrado en algunos de sus filtros esta tecnología para hacer lo mismo que Face ID con los animojis: insertar objetos virtuales en los vídeos en tiempo real:

Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

Gracioso y, a priori, inocente, aunque para llevarlo a cabo Snapchat tenga que usar un mapa 3D de nuestro rostro...

Facebook lleva desde 2013 desarrollando su tecnología de reconocimiento facial DeepFace. Presume de que es igual de precisa que el cerebro humano: ante dos fotos desde cualquier ángulo, es capaz de decir si pertenecen a la misma persona con una precisión del 97.25%. El cerebro humano acierta el 97.53% de las veces. Facebook usa DeepFace para identificar rostros en nuestras fotos y etiquetarlos en nuestros álbumes.

Emplea una red neuronal basada en la inteligencia artificial. Esta red neuronal usa una base de datos de millones de fotos para crear una red de datos que conecta miles de neuronas. Cuando analiza una foto va comparando rasgos con información que hay en cada neurona, y en función de que coinicida o no se mueve por distintos enlaces de la red neural, hasta que la IA identifica (o no) la foto. Como más fotos analiza, más rápido funciona y genera menos fallos. Aprende, en definitiva.

Tesco instaló hace tiempo tecnologia de reconocimiento facial en las cámaras de seguridad de más de 500 tiendas en Estados Unidos, con el objetivo de identificar la edad y el género de sus compradores.

Existe una compañía llamada Face Fist que desarrolla software de reconocimiento facial para tiendas. Identifica a los buenos clientes para que tengan un buen recibimiento, y a lo más problématicos, para tenerlos vigilados... Se utiliza en casinos, bancos, e incluso estadios deportivos. Presume de haber analizado más de 350 millones de rostros, y haber reconocido más de 159.000 personas... Otras, como Vigilant Solutions, se han especializado en seguridad.

Churchix es un software utilizado en iglesias para registrar qué feligreses acuden a los oficios, aunque también se usa en comercios.

En Singapur, el servicio de transporte público quiere implantar el pago con reconocimiento facial, evitando así el uso de tarjetas o billetes de metro. Asegura que identifica a 60 personas por minuto, frente a las 40 personas por minuto que permite el pago con tarjeta, lo que aceleraría el tránsito de pasajeros.

FindFace, fomentando el acoso

Uno de los usos más escandalosos del reconocimiento facial es el servicio ruso FindFace.

FindFace encuentras cuentas de la red social VK.com a partir de una foto. Y no se corta a la hora de publicitarse como un servicio para ligar. Haces una foto a una chica guapa por la calle, y con FindFace encuentras su cuenta de VK.com, para que puedas contactar con ella. En Rusia VK.com tiene 55 millones de usuarios, y allí casi todo el mundo tiene una cuenta.

Kaspersky estuvo probando FindFace, y descubrió que funciona el 90% de las veces con fotos de frente, y entre un 30 y un 40% con fotos furtivas. El fotógrafo Egor Tsvetkov llevó a cabo hace unos meses un proyecto llamado Tu cara es Big Data. Fotografió a personas en el metro y consiguió localizar 24 perfiles de VK.com usando FindFace. A partir de una simple foto anónima obtuvo datos como su nombre, amigos, aficiones, comidas favoritas, y otra información personal. Aquí podemos ver algunas, con la foto tomada en el metro, a la izquierda, y el perfil de VK.com localizado por medio de FindFace:

Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución
Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución
Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

Es fácil imaginar el acoso que pueden sufrir personas atractivas, que ya no pueden mantener su privacidad fuera de la Red. Cualquiera puede hacerte una foto en un bar, en el metro, y acceder a tus cuentas en redes sociales, aunque tu no hayas dado tu consentimiento.

Es un servicio legal porque solo busca identidades a través de las fotos del perfil de VK.com, que son públicas. Pero que tengas una foto de perfil no significa que cualquiera pueda fotografiarte por la calle para luego contactar contigo online. Muchas personas mantienen su identidad online separada de su vida real, y con servicios como FindFace esta separación se ha destruido sin su consentimiento.

Prostitutas con título universitario

Hace unos meses Social Data Hub llevó a cabo un experimento, utilizando exclusivamente información pública. Recopiló fotos de 27.856 mujeres y 1.387 hombres que ejercían la prostitución en Rusia, y utilizó su propio software de reconocimiento facial para buscar en las redes sociales. Así descubrió cuántos de ellos tenían título universitario, y clasificó las universidades de Moscú según el número de graduados que ejercen la prostitución. El estudio pretendía escandalizar, pero es un buen ejemplo de lo sencillo que resulta robar la identidad a partir de una foto anónima.

Apple apuesta por el reconocimiento facial

Con el iPhone X, el lector de huellas desaparece para ser sustituido por Face ID.

Face ID funciona gracias a un sofisticado hardware que incluye una cámara infrarroja y sensores de proximidad y luz ambiental.

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Un proyector dibuja un mapa de 30.000 puntos en nuestra cara, invisible para nuestros ojos, que se utiliza para identificarnos. La cámara infrarroja permite leer nuestro rostro incluso en la oscuridad.

El algoritmo de inteligencia artificial de Face ID realiza un escáner 3D de nuestra faz y aprende a distinguirla desde distintas posiciones, incluso si llevamos gafas, sombrero, o nos dejamos barba. Apple nos lo vende como un triunfo, pero otra forma de verlo es que no hay forma de esconderse...

¿Más seguro que una huella?

La decision de Apple de apostar por Face ID es sorprendente. La huella dactilar es cómoda, rápida y sencilla. Pones el dedo en el móvil, y listo. Con el reconocimiento facial debes llevar el móvil a tu cara, y mirar durante un par de segundos. Es más incómodo e intrusivo. ¿Por qué cambiar a un sistema más molesto? Apple asegura que es más seguro. El lector de huellas fallaba 1 de cada 50.000 veces. Con Face ID, el porcentaje baja a 1 entre 1.000.000 de veces. Hace un año la huella era lo máximo en seguridad. ¿Ahora ya no?

Apple quiere nuestro alma

Pero Face ID no sustituye al lector de huellas por seguridad. El reconocimiento facial abre nuevas posibilidades comerciales, algunas de las cuales se mostraron en la presentación del iPhone X: realidad aumentada, vídeos de 360 grados o los animojis. Face ID registra 50 movimientos musculares para clonar tus expresiones en diferentes animales:

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Dicen que la cara es el espejo del alma. Nuestro rostro no sólo nos identifica, sino que también refleja cómo nos sentimos. Los animojis demuestran cómo la inteligencia artificial de Face ID no solo sabe quienes somos, sino también si estamos alegres o contentos, si mostramos síntomas de depresión, si tenemos ojeras o si parecemos sonñolientos a las 12 de la mañana.

Antes de las contraseñas biométricas éramos solo números: los móviles registraban nuestros datos, costumbres, gustos, o contactos. Con los lectores de huellas regalamos nuestra identidad biológica y nuestra salud (pulso y ritmo cardíaco). El reconocimiento facial espía también nuestros sentimientos y estado de ánimo: si estamos tristes, contentos o enfadados, si dormimos poco o si mostramos síntomas de una enfermedad a través del rostro.

Es una información que recopilan todos los sistemas de reconocimiento facial:

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Las posibilidades comerciales y publicitarias de esta información son inmensas.

¿Es seguro Face ID?

Apple asegura que el escáner 3D de nuestro rostro y toda la información que maneja la inteligencia artificial se almacena de forma encriptada en una memoria interna del iPhone X. Nunca se envía por Internet ni sale del smartphone. El simple hecho de estar almacenada ya implica que está expuesta a un posible robo. Cierto, está encriptada, pero eso no significa que sea inviolable. Las claves WPA2 del WiFi también eran inviolables, hasta que hemos descubierto que WPA2 ha sido hackeado mediante KRACK, y todas las claves WiFi se pueden romper.

¿Tiene alguna ventaja?

Es indudable que el reconocimiento facial tiene sus puntos positivos. Como todo sistema de identificación, es útil cuando los espiados cometen un delito. Se han dado caso de ladrones de bancos y asesinos grabados con cámaras de vigilancia que han sido detenidos gracias al reconocimiento facial.

Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

También puede resultar útil para localizar a personas desaparecidas o que han perdido la memoria.

Se ha comprobado que en lugares en donde se avisa que hay cámaras con reconocimiento facial, los robos se reducen. En China los servicios públicos de los Templos Sagrados de Beijing sufren robos de grandes cantidades de papel higiénico por parte de los turistas (y no es broma). Tras instalar cámaras con reconocimiento facial en los dispensadores, avisando de su presencia, los robos se han reducido al mínimo.

Muchos vehículos incluyen una cámara que reconoce si el conductor se duerme al volante, poniendo en marcha una alarma.

Como contraseña biométrica es algo más segura que la huella, pues una huella dactilar te la pueden robar mientras estás dormido o desmayado, pero el reconocimiento facial exige abrir los ojos y mostrar una mirada natural.

Ya hemos visto las inmensas posibilidades en comercios, a la hora de reconocer y catalogar clientes. En entornos privados, por ejemplo en el trabajo o en casa, resulta útil para abrir puertas, activar dispositivos o electrodomésticos o poner en marcha videoconferencias con la mirada, aunque tengamos las manos ocupadas. Personas discapacitadas podrán hacer cosas que hasta ahora estaban fuera de su alcance, simplemente usando diferentes expresiones faciales.

El peligro de los estándares y el big data

El reconocimiento facial puede ser tolerable en entornos de seguridad (aeropuertos, tiendas, estadios de fútbol), siempre que se use en modo anónimo, comparando rostros pero sin asociarlos a un nombre u otros datos. El problema surge cuando se utiliza en espacios públicos como la calle, sin conocimiento de aquellos a quienes fotografían su rostro. O cuando se asocia a otros datos personales.

Lo preocupante es que el reconocimiento facial se convierta en un estándar al alcance de cualquier persona, como ocurre con Face ID de Apple, que puede integrarse en apps. Como dice Edward Snowden el problema no es Apple, sino que se normalice la tecnología facial, y el mal uso en malas manos. Puede que Apple no comparta los datos y estén encriptados en el móvil, pero por otro lado vemos servicios como FindFace, que la usan para fomentar el acoso e identificar a personas sin su permiso.

En Oslo, alguien rompió sin querer el marco de un cartel publicitario de una pizzería, y se descubrió que escondía una cámara y una pantalla de ordenador en donde se recopilaban datos de todo aquel que miraba el anuncio, como el género, la edad, si estaba contento, si llevaba gafas, y el tiempo que permanecía leyendo. Todo ello sin permiso del afectado, y sin informar de que estaba siendo grabado:

Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

En la Unión Europea hay una ley que obliga a pedir permiso para usar el reconocimiento facial en actividades comerciales, pero no cubre el uso personal con tecnologías como Face ID.

Quizá es el momento de buscar unas gafas de sol... 

Suplantación de personalidad

El peligro del reconocimiento facial no es solo que espíen tu identidad, sino que esa máscara 3D de tu rostro puede usarse para suplantarte. Hoy en día es posible sustituir en tiempo real el rostro de un vídeo, por el de otra persona. Aquí podemos ver cómo las muecas de un actor se clonan en el rostro de otra persona, creando un efecto completamente realista (a partir del minuto 2:42):

La idea es aplicarlo en juegos, para que tu propio personaje actúe con tu cara. ¿Pero y si se usa en el mundo real para hacerte decir o hacer cosas que tu no has dicho?

Ya no eres libre en el mundo real

El punto crucial que diferencia el reconocimiento facial de cualquier otro dato privado, es que es el único que supone una pérdida de privacidad en el mundo real.

Cualquier dato privado que circula por Internet pierde su efecto cuando abandonas la Red y vuelves al mundo real. Puedes tener una cuenta en Facebook, publicar fotos en redes sociales, te pueden espiar tu nombre, cómo usas el móvil, las apps que utilizas, pero cuando estás offline si no eres una persona famosa, recuperas tu anonimato. Con esos datos nadie te puede identificar por la calle. Incluso aunque te hayan robado tu huella dactilar, nadie podrá rastrearte en el mundo real salvo que uses tu huella.

Pero con el reconocimiento facial todo cambia. Ahora pueden identificarte en el mundo real sin tu permiso, y sin que te enteres. Basta una foto furtiva en la calle para saber quien eres, donde estás, y lo que haces. Es una información que puede deducir una inteligencia artificial, sin intervención humana. Si ese reconocimiento facial se asocia a los datos privados espiados en la Red, las barreras entre el mundo real y el online se habrán diluido. Ya no estamos a salvo fuera de Internet.

Nico Sell, creador de la app de mensajería anónima Wickr, siempre lleva gafas de sol cuando va por la calle, para evitar ser identificado por cámaras de seguridad. La web Cvdazzle ha creado unos peinados que impiden que seamos reconocidos por el software de reconocimiento facial más popular (lo ha probado con varios):

Reconocimiento facial: ventajas y peligros de una revolución

¿Así es como deberemos peinarnos en el futuro para proteger nuestra privacidad?

Solo la presión pública y las protestas en las redes sociales pueden impedir que este tipo de tecnologías se estandaricen. Así ocurrió con las gafas Google Glass, que Google ha retrasado (quien sabe si para siempre) ante la mala acogida que tuvieron en lugares públicos. Esto demuestra que a la gente no le gusta que una cámara le apunte continuamente a la cara. El problema es cuando está oculta, o se trata de un simple smartphone que captura una foto furtiva. Una contraseña o una cuenta de usuario se puede cambiar si te lo roban pero un rostro o una huella, no...

Expertos como el profesor Alessandro Acquisti, de la Universidad de Carnegie Mellon, en Estados Unidos, apuestan por desarrollar Tecnologías de Mejora de la Privacidad (PETs) que permiten rastrear nuestras fotos en Internet, y asignarlas un grado de privacidad. Pero eso exige un consenso que, por ahora, no existe.

El reconocimiento facial ya está aqui, pero no existen medidas para ponerle límites. El Gran Hermano nos observa, y lo más grave es que somos nosotros los que voluntariamente aceptamos este tipo de espionaje en nuestros smartphones y en nuestras redes sociales. ¿Realmente estamos dispuestos a regalar nuestra identidad para catalogar álbumes de fotos, hacer menos cola en el metro o clonarnos en un animoji? ¿Tan poco la valoramos?

[Referencias: The TelegraphKaspersky, Readwrite, All About Circuits]

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