Skip to main content

El Reloj del Apocalipsis sigue estando a dos minutos del fin de nuestra existencia

Reloj del Apocalipsis

AP

27/01/2019 - 07:00

El Reloj del Juicio Final no avanza, pero tampoco retrocede, y esas son muy malas noticias porque significa que desde el año pasado no se han hecho avances que puedan favorecer que la especie humana no vaya a autodestruirse durante los próximos años.

El Reloj del Apocalipsis o también conocido como el Reloj del Día del Juicio Final, es un reloj alegórico creado en 1947 por un grupo de científicos, para ilustrar cuán cerca está la humanidad de desaparecer. Si sus manecillas llegan a la medianoche, habrá significado que la humanidad habrá desaparecido.

Para ello, 19 miembros del Consejo de Seguridad del Boletín, que así se llama la organización sin ánimo de lucro que ha creado este reloj simbólico, entre los que se encuentran expertos en seguridad nacional y también 15 premios Nobel, dilucidan año tras año si retrasar o adelantar las manecillas de este reloj.

Reloj Apocalipsis

Desde 1947 el reloj ha cambiado sus manecillas en 22 ocasiones, siendo 1953 con el comienzo de la Guerra Fría, cuando ha estado más cerca que nunca de la medianoche.

Hace unos días estos científicos anunciaron el reloj para 2019, sin realizar ningún retraso o adelanto de las manecillas, y si bien parece que hemos evitado el final del mundo para 2019, tampoco hemos hecho nada para mejorar la situación.

Según este Boletín todavía la humanidad se enfrenta a dos grandes amenazas existenciales, que son las armas nucleares y el cambio climático. “Aunque no ha cambiado desde 2018, esta configuración debe tomarse no como signo de estabilidad, sino como una advertencia severa para los líderes y los ciudadanos de todo el mundo”.

Destacan que en el hábito nuclear Estados Unidos ha abandonado el acuerdo nuclear con Irán y anunció que se retiraría del Tratado de Fuerza Nucleares de rango intermedio, algo que ha supuesto un pequeño frenazo para la propagación de armas nucleares en el mundo.

Sin embargo peor pinta el tema del cambio climático, dado que las emisiones globales de dióxido de carbono, tras haberse estancado a primeros de este siglo, han vuelto a incrementarse en los últimos dos años.