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Las serpientes voladoras existen, y los científicos han descubierto cómo lo hacen

Serpiente voladora

Jake Socha

11/07/2020 - 05:35

Hay pocas cosas más terroríficas que ver venir volando a una serpiente, y que caiga sobre tu cabeza. En Asia hay serpientes voladoras, y ahora sabemos cómo lo hacen.

En una escena de la clásica película Jurassic Park, el doctor Iam Malcolm avisaba del peligro de criar dinosaurios en cautividad con una frase mítica: “La vida se abre camino”. Y eso es exactamente lo que tenemos aquí. Las serpientes son los animales menos dotados para volar o planear en el aire. Y sin embargo, existen las serpientes voladoras. ¿No es maravillosamente aterrador?

En total se conocen cinco especies de serpientes del grupo Chrysopelea, que son capaces de volar. O más concretamente, planear en el aire. Viven en el sureste de Asia, en China, la India y Sri Lanka, principalmente. Y son venenosas, aunque su veneno no suele ser mortal para los humanos, pero sí para roedores y pequeños animales.

Es una habilidad asombrosa, porque la serpiente es el animal menos dotado del mundo para volar. No tiene brazos, patas, piernas, o cualquier otra extremidad que le ayude. Es, básicamente, una cuerda lanzada al aire. Y aún así, planea. Puedes verlo en este vídeo:

El profesor Jake Socha, del Departamento de Ingeniería Biomédica de la universidad Virginia Tech, lidera un equipo que está estudiando cómo estas serpientes consiguen planear.

Lo que han hecho es, básicamente, convertirlas en actores de Hollywood: les han colocado marcadores y han grabado sus vuelos con cámaras de captura de movimiento. Después han reproducido el modelo de vuelo en el ordenador. Y los resultados son asombrosos.

Según explica en una entrevista en Bored Panda, el profesor Jack Socha ha descubierto que estas serpientes, que viven en las copas de los árboles, cuando saltan al vacío abren sus costillas para aplanar su cuerpo.

Pierden la clásica forma de tubo de su cuerpo y se vuelven casi planas, para ofrecer más resistencia al aire. Además comienzan a zigzaguear como si estuvieran nadando. Este movimiento consigue frenar su caída y, efectivamente, planean en el aire para desplazarse unos cuantos metros sobre él.

Una adaptación asombrosa que por desgracia, es poco probable que evolucionen aún más: los árboles en donde viven están siendo talados, y su hábitat se reduce. 

Ahora el siguiente objetivo de estos ingenieros biomédicos es aplicar estos movimientos a la robótica, para mejorar las habilidades planeadoras de los robots.