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La conmovedora foto de Tawy, de la tribu de los Zo'é, que cargó con su padre 12 horas por la selva para vacunarlo contra el Covid

Tawy

Erik Jennings Simoes

16/01/2022 - 06:15

En la tribu de los Zo'é, no hay antivacunas. Apenas hace 40 años que contactaron con el exterior, pero conocen en sus propias carnes lo que significa ser casi exterminados por una enfermedad. No quieren que vuelva a ocurrir.

En las grandes ciudades, vacunarse contra el coronavirus es tan sencillo como acudir en coche a la puerta del centro de salud, y esperar turno unos minutos.

Pero en la selva del Amazonas los equipos de vacunación no pueden llegar a muchas aldeas, porque están en zonas de difícil acceso. Así que son los nativos los que acuden a ellos.

El médico brasileño Erik Jennings Simoes cuenta en Instagram la historia de Tawy, un joven indígena de 24 años de la tribu de los Zo'é, que cargó en su espalda durante 12 horas a su padre Wahu, de 67 años, para vacunarlo contra el Covid:

Tawy en Instagram

Según explica en una entrevista en la BBC, el viaje de ida hasta el centro de vacunación duraba 6 horas en plena selva, atravesando cerros y arroyos. Y tras ponerle la vacuna, otras 6 horas de vuelta a casa con su padre a cuestas.

Hasta el momento, no se ha dado ningún caso de coronavirus en la tribu de los Zo'é. Ellos han tenido suerte: más de 1.000 indígenas censados han fallecido por covid en el Amazonas, y otros muchos no contabilizados.

La tribu de los Zo'é está compuesta por algo más de 300 personas, y había permanecido aislada hasta hace relativamente poco, 1982.

Son conocidos porque van completamente desnudos, y llevan un hueso de mono araña insertado en el labio inferior, como se puede ver en la foto. Aunque de adultos lo cambian por un trozo de madera.

Las niñas se insertan este hueso en el labio a los 7 años, y los niños a los 9. Es solo un ornamento, un símbolo de belleza.

Fueron contactados por unos misioneros en los años 80, y desde entonces decidieron mantener el contacto con el exterior. Las enfermedades traídas por los visitantes diezmaron su población, y estuvieron a punto de desaparecer.

Solo conocen la ciencia moderna desde hace 40 años, pero saben perfectamente que un contagio masivo de Covid podría exterminarlos, porque su sistema inmunitario no está preparado para las enfermedades del exterior.

Solo si se vacunan pueden salvarse, como ya ha ocurrido con otras enfermedades de las que tuvieron que vacunarse décadas atrás.

Por eso Tawy, cuando supo que habían instalado un centro de vacunación cerca de su aldea, no dudó en cargar con su padre a la espalda durante 12 horas, para llevarlo a vacunar. Wahu sufre artrosis en las rodillas, como se aprecia en la foto, y no puede andar mucho.

Una lección de sentido común, sentido del deber y amor filial, que invita a reflexionar. 

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