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"Tecno" viñedos: el Internet de las Cosas al servicio de la producción del vino

Cultivo de vino con Internet de las Cosas
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11/12/2016 - 12:12

Los poco entendidos en cuestiones vinícolas desconocen que Alemania produce uno de los mejores blancos del mundo, el Riesling. Las cosechas de estos vinos se ven favoridas por la situación de los cultivos, en laderas de hasta 300 metros de desnivel que terminan en la ribera de uno de los afluentes del Rhin, el Mosel.

La región desprende el olor de la uva macerada y transmite el sosiego de quien ha de tener paciencia para conseguir una buena añada. En este oficio, las técnicas del cultivo de la vid no han cambiado mucho; y factores como la humedad o la temperatura son esenciales para conseguir un buen resultado. Sin embargo, lo que sí ha evolucionado es la forma de conocer esta información.

Cultivos con IoT

Ya no es necesario estar mirando al cielo para averiguar si lloverá o hará sol, o echar mano de experiencias anteriores para conocer el mejor momento para recoger la cosecha. Entre los sectores que se verán afectados positivamente por el Internet de las Cosas (IoT) está el agrícola y, por supuesto, el vinícola.

El Internet de las Cosas: llegan los objetos inteligentes

Para conocer las consecuencias del uso de esta tecnología sobre la producción del vino, Intel ha puesto en marcha un proyecto piloto en la región del Mosel. Las bodegas Haart han sido las elegidas para esta prueba real por su larga trayectoria, que data de 1337.

Un negocio que ha pasado de padres a hijos y para el que ahora su actual propietario, Johannes Haart, quiere mantener las técnicas tradicionales combinándolas con los beneficios que aportan las nuevas tecnologías.

Sensor

El sistema es sencillo y fácil de instalar. Tal y como nos mostró Haart, en el viñedo han colocado tres sensores encargados de recopilar datos sobre la temperatura, la humedad y las condiciones del suelo, y la intensidad de la luz.

Se alimentan con energía solar y se pueden completar con otros que aporten información sobre la humedad de las hojas, los valores del pH del suelo y sus nutrientes. Junto a la calidad de la uva, todos estos factores son esenciales en el proceso de elaboración del vino y en su variación está la diferencia entre una añada excelente y otra más común.

Datos precisos

Los datos recopilados, y codificados, se transmiten a la nube a través del controlador MYNXG, equipado con un chip Intel Atom E3845 de cuatro núcleos y desarrollado por My Omega, empresa alemana especializada en ofrecer soluciones para el Internet de las Cosas.

La comunicación entre los sensores y el controlador se realiza mediante el protocolo CoAP (Constrained Application Protocol), pensado para ser utilizado en dispositivos sencillos como estos, que sólo utilizan 10 Kb de RAM, y el resto de objetos que conformarán el IoT. 

Una vez analizados esos datos se pueden visualizar a través de la aplicación TracoVino, donde se muestran gráficas para que los bodegueros puedan hacerse una idea más global del estado de sus cultivos, detectar posibles incidencias y poder reaccionar a tiempo. Esta app puede consultarse en el móvil en cualquier momento y lugar.

Al día se mandan cuatro paquetes de datos y es posible conocer al momento el estado del viñedo y elaborar reportes históricos para comparar la información año a año, tomar decisiones sobre el cultivo de la uva y mejorar esa sensación que esta bebidas proporciona a todos nuestros sentidos, y no sólo al paladar. 

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