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Una tormenta solar en 1967 casi inicia una guerra nuclear

Una tormenta solar en 1967 casi inicia una guerra nuclear

10/08/2016 - 13:18

La tormenta solar inutilizó los radares estadounidenses y el ejército, confundido, autorizó el movimiento de tropas y aviones para atacar a la Unión Soviética. 

En mayo de 1967, en plena Guerra Fría, los tres radares de alerta temprana de Estados Unidos -dispositivos diseñados para detectar misiles soviéticos- dejaron de funcionar al mismo tiempo. La Fuerza Aérea interpretó el bloqueo como una ofensiva de la Unión Soviética y autorizó el movimiento de tropas y aviones para atacar frontalmente al enemigo.

En este momento de máxima tensión, cuando un simple botón podría haber desatado el invierno nuclear, un grupo de científicos fueron capaces de evitar el desastre. Demostraron que el fallo de los radares no se debía a un ataque soviético, sino a una poderosa tormenta solar. Ahora, casi 50 años después, los hechos salen a la luz gracias a un informe publicado en la revista Space Weather.

Si no hubiéramos invertido desde muy pronto en observar las tormentas solares y geomagnéticas y en su previsión, el impacto [de la tormenta] probablemente habría sido mucho mayor” dijo Delores Knipp, investigadora de la Universidad de Colorado. “Esta fue una lección sobre lo importante que es estar preparado”.

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Knipp volvió sobre este caso para realizar una evaluación del posible impacto que una tormenta solar de estas características podría tener hoy en día. Al fin y al cabo, hoy dependemos mucho más de los sistemas de telecomunicaciones. Cuando esta investigadora acudió a los testigos del evento de 1967, principalmente jubilados de la Fuerza Aérea, descubrió lo cerca que estuvo el país de entrar en guerra.

Radares de alerta temprana de Estados Unidos

El ejército de Estados Unidos comenzó a monitorizar la actividad solar y las alteraciones en el campo magnético a finales de 1950. Una década más tarde, en los años 60, una división completa de la Fuerza Aérea ya se dedicaba a estudiar las erupciones solares y los riesgos para nuestro planeta. Este tipo de tormentas geomagnéticas pueden afectar a las comunicaciones de radio y a las transmisiones eléctricas pero, según los investigadores, la de mayo del 67 se podía ver a simple vista.

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El coronel Arnold L. Snyder estaba de servicio en el NORAD (Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica) el 23 de mayo cuando los tres radares dejaron de funcionar. “Recuerdo responder con entusiasmo: sí, la mitad del Sol ha volado”. Snyder se dio cuenta de que los tres lugares afectados estaban a plena luz del día y que, por lo tanto, habían caído por las emisiones de radio del Sol y no por la Unión Soviética.

Tormenta solar de mayo de 1968

Por suerte, esta información llegó hasta arriba en la cadena de mando, según Knipp, hasta el presidente Lyndon Johnson. La tormenta geomagnética continuó durante 40 horas y los sistemas de comunicación se interrumpieron en Estados Unidos durante casi una semana. Fue un fenómeno tan intenso que la aurora boreal, fruto de la actuación del escudo magnético de la Tierra, fue visible desde Nuevo México. Esto equivale a una aurora boreal visible desde Sevilla.

El incidente de 1967 demostró a los militares la importancia de las predicciones del clima espacial. “Normalmente, esto funciona porque sucede algo catastrófico y alguien dice ‘debemos hacer algo para que no vuelva a ocurrir” dijo Morris Cohen, un ingeniero del Instituto de Tecnología de Georgia. Por suerte, “en este caso había suficiente preparación para evitar un desastre a tiempo”. 

[Fuente:sciencealert]

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