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Trabajar en el turno de noche puede ser un riesgo para padecer cáncer

cancer turno de noche

04/08/2016 - 15:54

Un estudio del MIT revela por qué trabajar en el turno de noche y alterar nuesro reloj circadiano puede aumentar las posibilidades de desarrollar cáncer.

Diversos estudios científicos revelan que trabajar en turno de noche es uno de los factores que aumenta el riesgo de padecer cáncer, pero se desconocían los motivos. Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha encontrado una vinculación que puede explicar por qué el trabajo nocturno incrementa nuestras posibilidades de sufrir esta enfermedad. 

Los seres humanos, al igual que la mayoría de los organismos, tenemos un reloj circadiano que se encuentra en el núcleo supraquiasmático del cerebro, un grupo de neuronas que funciona mediante la estimulación de la secreción de melatonina por la glándula pineal.

Este mecanismo, que se regula a través de la luz solar, se encarga de sincronizar los aspectos fundamentales de la fisiología humana y los ritmos biológicos. Esta tarea se lleva a cabo mediante el control de las actividades celulares, como el metabolismo o la división.

"Las células necesitan la señal de la luz, que es como un botón de reinicio para el reloj", explica Thales Papagiannakopoulos, autor principal del estudio. "Cuando se pierde esa señal, se pierden los ritmos normales de cada célula del cuerpo". 

En los experimentos con ratones, los científicos del MIT han descubierto que dos de los genes responsables del control de los ritmos circadianos celulares también son supresores de tumores. Por tanto, la pérdida de estos supresores de tumores, ya sea por deleción del gen (una anomalía estructural cromosómica que consiste en la pérdida de un fragmento de ADN de un cromosoma) o por la interrupción del ciclo normal de luz / oscuridad, permite que los tumores se vuelvan más agresivos.

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En las pruebas, los científicos dividieron a los roedores en dos grupos, uno con un horario normal de 12 horas de luz y 12 de oscuridad, y el otro con 8 horas adicionales de luz cada dos o tres días. El horario del segundo grupo imita el reloj biológico de las personas que trabajan en turnos nocturnos o viajan a través de varias zonas horarias. 

Los resultados revelaron que los tumores del segundo grupo de ratones crecieron a un ritmo más rápido y fueron más agresivos que los que seguían un horario normal. 

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