Las turbulencias en los aviones aumentarán por el cambio climático

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Un equipo de investigadores de la Universidad de Reading en Reino Unido ha llevado a cabo un estudio que determina que las turbulencias que sufren los aviones durante el vuelo se incrementarán como consecuencia del cambio climático.

Las turbulencias son un fenómeno muy habitual que se produce por las perturbaciones atmosféricas, lo que provoca sacudidas de diferente intensidad en las aeronaves. No se pueden evitar, independientemente de la ruta elegida por las compañías aéreas.

Ahora, de acuerdo con los resultados de esta investigación en el futuro serán mucho más frecuentes: las turbulencias ligeras crecerán un 59%, las moderadas un 75%, las graves un 127% y la peor parte se la llevan las severas, que aumentarán un 149%.

¿Y qué tiene que ver el cambio climático en todo esto? Los científicos explican en su estudio, publicado en la revista Advances in Atmospheric Sciences, que el incremento de las sacudidas en los aviones durante el vuelo se debe a las variaciones en las temperaturas están generando cambios en la cizalladura del viento (es decir, en su velocidad o su dirección) dentro de las corrientes en chorro. Los cambios en la cizalladura del viento son muy peligrosos, ya que pueden volverse inestables y son una de las principales causas de turbulencias.

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La Organización Meteorológica Mundial define las corrientes en chorro como "una fuerte y estrecha corriente de aire concentrada a lo largo de un eje casi horizontal en la alta troposfera o en la estratosfera, caracterizada por una fuerte cizalladura vertical y horizontal del viento". Los aviones aprovechan estos flujos de aire en sus viajes, ya que cuando la corriente está a su favor se puede reducir sustancialmente el tiempo del vuelo.

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Para llevar a cabo el estudio, los investigadores han utilizado superordenadores mediante los que han realizar simulaciones de la atmósfera, lo que les ha permitido calcular cómo cambiarán las turbulencias en el aire claro transatlántico durante el invierno a una altitud de unos 12 km. Ahora, el equipo también quiere investigar otras rutas de vuelo en todo el mundo, así como estudiar la altitud y dependencia estacional de estos cambios. 

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