Unas bacterias podrían neutralizar gases de efecto invernadero

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Unas bacterias podrían neutralizar gases de efecto invernadero

Un grupo de científicos de la Universidad de Florida ha descubierto una bacteria que vive en las aguas de las profundidades marinas que podría neutralizar los gases de efecto invernadero y reducir la contaminación.

Según han podido observar los investigadores en su estudio, la bacteria podría procesar grandes cantidades de dióxido de carbono y eliminar este compuesto en un proceso conocido como secuestro.

El CO2 es uno de los principales responsables de la acumulación de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, y la mayoría se produce como consecuencia de la combustión de los combustibles fósiles. Procesarlo para convertirlo en un compuesto inocuo no es sencillo, dado que se requiere una enzima denominada anhidrasa carbónica que sea tolerante al calor prolongado. 

Y es en este punto donde entran en juego las características de esta bacteria, cuyo nombre científico es Thiomicrospira Crunogena. Debido a su hábitat, que se encuentra en las profundidades del océano y en zonas cercanas a respiraderos hidrotermales, el microorganismo produce una enzima que está habituada tanto a las altas temperaturas como a la presión, de forma que está capacitada para operar durante el proceso de reducción del CO2

Para llevar a cabo el proceso de secuestro de dióxido de carbono y poder neutralizar el compuesto, la anhidrasa carbónica cataliza una reacción química entre el CO2 y el agua. El CO2 interactúa con la enzima, que convierte el gas de efecto invernadero en bicarbonato, que puede ser procesado para elaborar producto como bicarbonato sódico o tiza. 

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Para neutralizar cantidades industriales de dióxido de carbono sería necesario también disponer de un gran volumen de la enzima, y por ello los científicos han encontrado un método para producirla en el laboratorio. 

Ahora, el equipo está tratando de optimizar el rendimiento de la anhidrasa carbónica para que lleve a cabo el secuestro de una forma más rápida. El siguiente reto consiste en integrar la enzima en un sistema de captura de dióxido de carbono eficiente y asequible.

[Fuente: Universidad de Florida]