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Coches eléctricos que casi nadie conoce

Aunque no se vendió

Luis Guisado

14/05/2020 - 19:30

BMW 1602 eléctrico

En realidad, la marca no vendió un eléctrico hasta 2013, cuando lanzó el i3, pero había estado coqueteando con la idea de poner baterías  sus coches desde 40 años antes. 

Su primer coche eléctrico fue un BMW 1602 modificado con un pack de baterías de ácido de plomo con 12,6 kWh de capacidad. Solo esto pesaba ya 350 kilos, por lo que su motor de unos 45 CV alcanzaba los 50 km/h en ocho segundos, más o menos.

La autonomía del BMW 1602 era de 30 km si se utilizaba en recorridos urbanos, y eso que estos prototipos incluso tenían un rudimentario sistema de regeneración de energía en la frenada.

Quizá alguno haya visto imágenes de los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, cuando un par de BMW hacían de coches de apoyo en algunos eventos: eran estos eléctricos. Sin embargo, la tecnología disponible en aquel momento no permitió seguir avanzando en el proyecto.

Honda EV Plus

Experimentos de los fabricantes

El Honda EV Plus nació fruto de un mandato del estado norteamericano de California de 1990 que decía que al menos el dos por ciento de los coches de los grandes fabricantes debían ser eléctricos. Al final la norma se relajó mucho y cayó en el olvido, pero al menos hubo tiempo para que apareciera este modelo (también el Ford Ranger eléctrico y el GM EV-1).

Este pequeño Honda eléctrico tenía una batería de níquel-hidruro metálico que podía hacer entre 120 y 160 km con una sola carga. Llegaron al mercado unas 300 unidades y en lugar de venderse se ofrecían por medio de un leasing. Honda requirió los coches y los destruyó...

 

Peugeot 106 Electric

Experimentos de los fabricantes

En los locos años 90 el grupo PSA hizo algunas incursiones 'cero emisiones' en algunos coches, como el Citroën AX. Pero el Peugeot 106 Electric era el que se suponía que iba a dar la campanada.

Se dice que cuando la marca decidió desarrollarlo, esperaban vender este modelo bien: hablaban de 100.000 unidades de un modelo que tenía su sentido: ideal para la ciudad, con un tamaño más que adecuado... Todo parecía que iba a ser el precursor de lo que son hoy los mejores coches híbridos.

La realidad es que solo pudieron comercializar unos pocos cientos, de los que la gran mayoría se quedaron en el parque móvil del estado francés..

Tenía una batería de niquel-cadmio que permitía unos 80 km de autonomía, pero el sistema eléctrico añadía 260 kilos al conjunto, por lo que los 30 CV que rendía aproximadamente su motor solo le permitían alcanzar los 90 km/h.

Ford Ranger EV

Experimentos de los fabricantes

Hoy los pick up eléctricos están empezando a aparecer con propuestas relativamente solventes, como la del Ford F-150 EV. Pero en realidad esta no es la primera vez que en Detroit exploran el mundo de los electrones con un vehículo así.

El Ford Ranger eléctrico existió efectivamente, y lo hizo entre 1998 y 2002. De hecho, se fabricaron unas 1.500 unidades que sirvieron de coche de servicio para muchas compañías que se acogieron a un plan de leasing, principalmente en la costa oeste del país.

Como ocurrió con el enigmático GM EV-1, la gran mayoría de Ranger eléctricos fueron devueltos a Ford al acabar los contratos y destruidos. Pero unos pocos consiguieron salvarse de la trituradora y convertirse en los precursores de los SUV híbridos que pueblan ahora Estados Unidos de costa a costa.

Mercedes 190E eléctrico

Experimentos de los fabricantes

El Gobierno alemán llevó a cabo un experimento a gran escala entre 1992 y 1996, cuando pidió a algunos habitantes de Rügen, la mayor isla del país, que usaran un eléctrico como coche único. Ningún fabricante nacional vendía por aquel entonces coches de este tipo, así que las 60 unidades que se utilizaron eran todos prototipos.

Entre ellos había BMW Serie 3 e36, Golf mkIII, Opel Astra mk1 eléctrico y 10 unidades del Mercedes 190E eléctrico. Todos ellos utilizaban trenes de rodaje experimentales con diferentes tipos de configuración.

Por ejemplo, Mercedes utilizaba dos motores de 22 CV, uno en cada eje, una batería de cloruro de níquel y sodio y frenada regenerativa. En total se añadían 200 kilos a un coche eléctrico que se pudo ver en el Salón de Ginebra de 1991.

El experimento no fue mal, ya que uno de estos 190E recorrió 100.000 km, lo que no está nada mal...

BMW 325ix eléctrico

Experimentos de los fabricantes

A principio de los 80, BMW empezó a trabajar en un proyecto para desarrollar batería de alta densidad para coches eléctricos. Dicho proyecto permitió fabricar ocho prototipos basados en el BMW 325ix. 

En estos BMW E30 eléctricos la tracción integral pasó a ser delantera y la batería que se instalaba era una relativamente pequeña de sodio-sulfuro.

Los coches los utilizaban las autoridades locales y el servicio de correos alemán para hacer los test pertinentes en tráfico real. Los modelos consiguieron alcanzar una autonomía de unos 145 km, aunque la velocidad máxima era de 100 km/h y el 0 a 50 lo hacía en nueve segundos.

 

General Motors EV-1

Experimentos de los fabricantes

Puede que hayas oído hablar de este modelo. El primer eléctrico producido en masa por uno de los grandes del automóvil es a la vez un unicornio en toda regla.

General Motors produjo 1.000 unidades del EV-1 en 1996. En lugar de venderse, se alquilaron por 400 dólares al mes a ciudadanos de California y Arizona.

En 2003, y a pesar de las innumerables protestas de sus propietarios, los coches fueron llamados a fábrica mientras General Motors insistía en que la producción a gran escala de este tipo de vehículos simplemente no era viable.

La mayoría fueron destruidos, aunque algunos fueron donados a universidades y museos. Como en toda buena historia, hay una teoría de la conspiración detrás de este modelo: algunos dicen que era demasiado bueno como para que los grandes intereses petrolíferos lo tolerasen, ya que veían su hegemonía en entredicho.

Sea como fuere, el EV-1 tenía una batería de níquel-hidruro metálico que le permitía hacer entre 160 y 220 km entre cargas y alimentaba un motor de 140 CV que le permitía marcar un 0 a 100 km/h de menos de nueve segundos.

 

Volkswagen Golf CitySTROMer

Experimentos de los fabricantes

En 1972 Volkswagen le ponía las baterías a las Volkswagen Transporter T2. De hecho, hizo 120 T2 Elektro con varios tipos de carrocería durante varios años- Llevaban una batería de ácido de plomo que pesaba 850 kilos, más que todo un Volkswagen Escarabajo de la época. Y solo tenían 22 CV.

Pero con la evolución de la tecnología no tardaron en electrificar al Volkswagen Golf. La Crisis del Petróleo de los 70 llevó a la compañía a pensar en los primeros Golf eléctricos en 1976, dos años antes de que fructificase el proyecto final en el Golf CitySTROMer.

Se hicieron 25 unidades en 1981 junto a la compañía RWE. Pesaban menos de 1.500 kilos, un logro para la época, y podían recorrer unos 65 km con una sola carga.

El CitySTROMer mkII llegó un poco después y de este se hicieron 70 unidades que incluso salieron a la venta. El último CitySTROMer fue el Golf III, del que vendieron 120.

Este artículo fue publicado en Top Gear por Luis Guisado.

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