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La verdadera razón por la que el 99% de los coches y taxis voladores nunca surcarán los cielos

Lilium

Lilium

10/07/2021 - 06:30

Dicen que son el futuro, pero será un futuro restringido: la inmensa mayoría de los taxis y coches voladores nunca se comercializarán. Y es una buena noticia...

¿Quién no ha soñado de niño con tener su propio coche volador? O coger un taxi que te lleve al trabajo volando por encima de los edificios.

La tecnología ya lo permite, y por eso hemos visto docenas de coches / taxis / drones voladores eléctricos e incluso autónomos. Todos prototipos, aunque algunos ya prácticamente terminados.

Pero el 99% de estos eVTOL nunca llegarán a comercializarse, o a transportar pasajeros de forma regular. Y aunque no lo parezca, es una buena noticia. ¿Por qué?

Puede que un fabricante o una startup hayan dedicado años a desarrollar un vehículo volador de despegue vertical, listo para transportar pasajeros. Pero entonces es cuando deben enfrentarse al verdadero muro: la certificación.

Lillium es una compañía que ya tiene listo su taxi volador de despegue vertical, que puedes ver en la foto de apertura de la noticia. Tiene capacidad para siete pasajeros.

Para que pueda poner en marcha un servicio comercial de transporte de pasajeros necesita una certificación de las dos principales autoridades de vuelo: la Federal Aviation Authority (FAA) en Estados Unidos, y la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA).

El problema es que esta certificación cuesta, según explica Lilium en su blog... 1.000 millones de dólares.

La inmensa mayoria de las startups que están desarrollando este tipo de vehículos no tienen 1.000 millones de dólares para pagar una certificación, así que nunca llegarán al mercado.

Su sueño es que alguna gran compañía las compre o invierta, y pague esta certificación. Pero muchas nunca lo conseguirán.

¿Qué es una certificación de vuelo, y por qué cuesta tanto?

Se trata de unas serie de durísimas pruebas y test de fabricación y vuelo que la FAA y la EASA deben llevar a cabo, para certificar que el vehículo volador es seguro para el transporte de pasajeros.

Son pruebas que exigen miles de horas de vuelo en todo tipo de condiciones. Además de miles de ajustes en los procesos de fabricación. En la mayoría de los casos, se tardan años en completarlas. Y como estamos viendo, además cuestan mucho dinero.

El problema es que ahora mismo estas pruebas son las mismas que deben pasar los aviones comerciales de Airbus, Boeing, y otras grandes compañías con ingresos millonarios, y no tienen problema en pagar ese dinero.

La certificación cuesta tanto no solo por las tasas, o el pago de las pruebas. Estas certificación obliga a ajustar procesos de fabricación, materiales e incluso personal al cargo, prácticamente con cada tornillo y cada junta que se usa. Exige desechar aspectos ya terminados, volver a la mesa de diseño, y empezar de cero. Y eso conlleva una nueva inversión.

En el fondo es una buena noticia: significa que existen agencias muy estrictas que velan por las seguridad de los pasajeros, y solo una mínima parte de todos los proyectos de eVTOL serán capaces de superar esas durísimas pruebas. Pero sabremos que esos vehículos serán seguros.

Por desgracia, esto significará que solo los taxis voladores con grandes compañías e inversores detrás llegarán al mercado, y se quedarán en el camino diseños maravillosos de pequeñas startups privadas.

Pero, aquí más que nunca, la seguridad es lo primero...