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Uber destruye miles de bicicletas eléctricas Jump, indignando a los ciclistas que pedían que las donase

Bicicletas Jump destruidas

Cris Moffitt

10/06/2020 - 17:39

La destrucción de miles de bicicletas eléctricas Jump ha sembrado la indignación en redes sociales. Uber se defiende, pero sus razones no han convencido a nadie.

Por las redes sociales circulan varios vídeos en donde puede verse cómo una máquina destruye docenas de bicicletas eléctricas Jump, una marca que hasta hace poco pertenecía a Uber. Las fuentes aseguran que Uber ha destruido miles de bicicletas eléctricas Jump, tras vender el negocio a Lime.

Uber se ha hecho famosa por su servicio de transporte privado en coche, pero le ha ido tan bien que ha diversificado sus negocios. También era dueña de Jump, una compañía de alquiler de bicicletas y patinetes eléctricos. Jump tiene presencia en España, pero solo en el mercado de alquiler de patinetes. No llegó a traer sus bicicletas a nuestro país.

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El pasado 7 de mayo Uber traspasó el negocio de Jump a la compañía americana de patinetes Lime, a cambio de una inversión de 170 millones de dólares. Pero esta decisión ha traído consigo unos inesperados efectos colaterales: la destrucción de miles de bicicletas eléctricas Jump:

Estas imágenes han generado una gran indignación, ya que muchas personas opinan que esas bicicletas eléctricas deberían haber sido donadas, en lugar de destruirlas o meterlas en contenedores.

A través de la BBC, vía Business Insider, Uber ha emitido un comunicado en el que afirma que ha destruído las bicicletas eléctricas Jump "por motivos de seguridad y mantenimiento".

Una explicación muy vaga que no ha convencido a casi nadie. Las bicicletas parecen conservarse en buen estado, según se ve en los vídeos, y seguro que hubiesen sido muy útiles en hospitales, asociaciones juveniles, organizaciones deportivas, y otros lugares en donde no tienen medios para comprarlas.

Algunas fuentes aseguran que la decisión de destruir las bicicletas ha sido de la propia Lime, y no de Uber, aunque de momento la única que ha respondido ha sido la propia Uber.

Una decisión polémica que aún no ha quedado cerrada.