Una de cada diez personas usa su smartphone durante el sexo

1 de cada 10 personas usan su smartphone durante el sexo

Ayer mismo recogíamos el estudio publicado por eBay que nos mostraba lo dependientes que somos de nuestras apps. Hoy, Jumio nos confirma que tampoco podemos desprendernos de nuestros smartphones, ni siquiera cuando estamos concentrados en otra cosa...

Jumio es una compañía de management que diseña sistemas de pago móviles para empresas. Ha encargado a Harris Interactive un estudio sobre cómo usan los estadounidenses su smartphone. Tras encuestar a más de mil cien personas via telefónica, los resultados son sorprendentes... O no tanto...

Aunque esté mal hecho, resulta perdonable que el 19% de los encuestados confiesen que usan el smartphone en la iglesia, mientras que el 32% reconocen que lo han usado a escondidas en la función escolar de sus hijos. Sin embargo, hay otros casos más "particulares". El 55% confiesan que lo utilizan mientras conducen, pese a estar prohibido. El 12% lo emplean en la ducha, pese a que pocos smartphones están protegidos contra el agua o la humedad. Además, el 9% reconocieron que consultan su smartphone mientras mantienen relaciones íntimas. Este porcentaje se eleva al 20% en la franja de edad entre los 18 a los 34 años.

No se nos ocurre una situación más obvia para apagar el móvil que ésta, y aún así el 9%  no pueden resistir la tentación de usarlo... El estudio también muestra que el 12% de los encuestados reconocieron que el smartphone se estaba interponiendo en su relación de pareja. El 72% no se separa casi nunca más de metro y medio de su smartphone durante el día.

Estos son los datos completos de la encuesta:

Uso del smartphone (Estados Unidos)Porcentaje
Mientras conduce55%
En el cine35%
En una cita33%
En una función escolar32%
En la iglesia o lugar de culto19%
En la ducha12%
Durante las relaciones íntimas9%

 

 

 

 

 

 


Como ocurre con el estudio de eBay, con una muestra de mil cien personas los datos no tienen mucho valor científico, pero perfilan una tendencia que todo el mundo es capaz de intuir: cada vez somos más dependientes de nuestro smartphone. Como nuestros abuelos lo eran de la tele o la radio, o nuestros padres del coche, el microondas o el lavavajillas... Es el precio de la evolución. Un precio que la mayoría estamos dispuestos a aceptar.