Lo peor de un Mobile World Congress 2015 embargado

Entrando en el Mobile World Congress

El Mobile World Congress 2015 de Barcelona ha terminado, y en un evento que ha acogido este año a 93.000 visitantes, hay cosas muy buenas y otras no tanto.

A nivel organizativo es cierto que el MWC mejora año tras año. El problema es que hay muchos MWC distintos, dependiendo de a qué vengas, si eres un analista, un empresario, un comercial...

En nuestro caso, que somos periodistas, nos encontramos con algunas dificultades propias de la profesión y con otros inconvenientes que sufre el público general.

Aclarando que nos parece magnífico que un evento mundial de estas características se celebre todos los años en Barcelona, donde los medios españoles -o que escribimos en español- jugamos 'en casa', y donde además nos tratan fenomenal, mis compañeros me han pedido que me ponga el sombrero negro de 'quejica' y os cuente todo lo que no nos ha gustado -o nos ha gustado menos- de este Mobile World Congress de Barcelona, así que, allá vamos.

No nos ha gustado, por ejemplo, la ausencia de smartphones de alta gama de algunas marcas importantes. Cada vez más compañías apuestan por presentar sus terminales estrella fuera de este tipo de ferias, en eventos en solitario -modelo Apple-, para no competir en cobertura con sus principales rivales.

Moviles de Samsung

En el caso de este congreso, Samsung, que sí ha presentado aquí sus últimos Galaxy S5 y Galaxy S6/S6 Edge, acapara la mayor parte de la atención mediática, por lo que sus rivales se lo piensan dos veces antes de competir de tú a tú con el gigante coreano.

Pese a ello, hay que reconocer que todas las marcas han presentado productos interesantes, de diferentes gamas. Pero nosotros siempre queremos más.

Nos hubiera gustado mucho ver un stand de Xiaomi, que nunca ha acudido al MWC, y aunque este año sí han hecho acto de presencia a través de algunos de sus directivos, nos parece extraño que no estén dispuestos todavía a dejarse ver a lo grande, como otros competidores orientales como ZTE o Lenovo, sin ir más lejos.

De Oppo, otro de los grandes, tampoco hemos visto ni rastro. Meizu no tenía stand, pero al menos hemos podido ver su MX4 con Ubuntu en el stand de Canonical. Y de OnePlus, una de las marcas de las que más hemos hablado este año, tampoco hemos sabido nada.

OnePlus One

Me voy a centrar ahora en el 'tema embargos', que es peliagudo. En periodismo, cuando hablamos de 'embargo', nos referimos a una información que ya tenemos, pero que no podemos publicar hasta que quien nos la ha facilitado lo decide. No lo hemos inventado ahora, lleva pasando durante generaciones, y suele beneficiar a todas las partes -prensa, marcas y público- pero eso sí... sólo si se hace bien.

A los medios de comunicación nos beneficia porque, en el caso de la tecnología, nos permite probar de antemano los productos que se van a presentar, grabar nuestros vídeos, sacar nuestras fotos y escribir nuestros textos, todo ello con antelación al evento donde se van a presentar. De esta manera, estamos algo más libres durante el propio evento para contaros otras cosas que, de otro modo, no tendríamos tiempo de cubrir adecuadamente.

Nosotros firmamos un acuerdo, donde nos comprometemos a no desvelar nada de lo que hemos visto o probado hasta la fecha y hora que decide el fabricante, y lo normal es que se cumpla. Si se incumple, al tener un bonito papel firmado, el medio es responsable de sus actos. Normalmente, no sale a cuenta saltarse un embargo, por razones obvias.

El problema viene cuando un embargo no se planifica bien, o se convierte en una pequeña injusticia para algunos medios y, por tanto, para sus seguidores. Vamos a poner un ejemplo para entenderlo claramente.

Presentación nuevos Samsung Galaxy S6

Seguramente muchos de vosotros seguisteis en directo la presentación de los nuevos Galaxy de Samsung. A algunos os sorprendería ver que la mayoría de grandes medios tecnológicos estadounidenses publicaron fotos, vídeos y toda la información de los nuevos productos exactamente al mismo tiempo -un minuto antes, para ser exactos- del inicio de la presentación 'en directo', en Barcelona.

Esto, que ya hemos dicho que beneficia a todas las partes si se hace bien, supone una injusticia para aquellos periodistas, medios de comunicación, bloggers y aficionados a la tecnología que consiguen acreditarse para estas presentaciones, porque anula su esfuerzo y su trabajo.

¿De qué sirve desplazarte a Barcelona a cubrir una presentación en directo, dejarte los dedos escribiendo con el portátil en la rodilla mientras echas fotos, tuiteas y blogueas el evento, todo al mismo tiempo cual malabarista y luchando contra un WiFi diabólico? De nada, porque los grandes medios americanos sólo tienen que darle a un botón.

Lo cual es genial cuando todos tenemos acceso a ese 'botón', porque no se ha hecho discriminación entre medios y se ha invitado a periodistas de todos los países a poder probar el producto antes de su presentación, como hizo, por ejemplo, Sony, cuyos productos pudimos probar todos los grandes medios de tecnología -independientemente de idioma o país-.

Hay que aclarar que estas planificaciones suelen venir de 'muy arriba', en el caso de Samsung suponemos que directamente de Corea, por lo que no deberíamos culpar a las filiales de Samsung en los países que nos hemos quedado fuera.

Además, no ha sido el único fabricante en este Mobile World Congress 2015 al que se le ha ido de las manos el tema de los embargos. Determinadas marcas, como HTC, han optado por un no rotundo a la mayoría de medios a la hora de probar sus productos fuera del stand, algo por otra parte bastante habitual, mientras que bajo mano algún medio ya tenía esa posibilidad.

Están en su derecho, pero lo más honesto es decirlo claramente, y no pasa nada. Si te dicen que tienen completamente prohibido prestar el producto, en este caso, por ejemplo, porque no era su versión final, pero sabiendo que lo han prestado dos horas antes, te están mintiendo. Se crea un problema, claro. De confianza, más que nada.

Nosotros, como ya he dicho, estamos a favor de embargar este tipo de información. Nos permite más libertad y más tiempo para hacer lo que más nos gusta, publicar artículos, vídeos, galerías y análisis y cubrir cuantos más eventos y marcas mejor durante una feria de estas características.

Pero haciendo bien las cosas. Es comprensible que un fabricante no pueda invitar a todos los medios, periodistas, bloggers o youtubers a probar de antemano sus productos, y todos aceptamos que debe haber un filtro, ya sea de calidad, o de influencia, o de tráfico web o ventas de ediciones impresas.

El follón llega cuando se discrimina por el país en el que vives o el idioma en el que escribes. Ahí, como ya digo, tenemos todos un problema. La prensa de los países que nos quedamos fuera, porque sentimos impotencia. Las marcas, porque necesitan a la prensa para dar a conocer sus productos. Y los usuarios, porque también a ellos, de manera indirecta, se les discrimina.

Y para solucionarlo, podemos hacer dos cosas: eliminar los embargos por completo, y que sea lo que dios quiera, u organizarlos mejor y con más equidad, de manera global. No siempre será posible, pero al menos hay que intentarlo.