Por qué es muy importante que Google compre parte de HTC

Por qué Google ha decidido comprar HTC y qué significa para el futuro de Android.

Es la crónica de una adquisición anunciada: Google acaba de comprar la división de HTC dedicada al diseño y fabricación de móviles. El precio pactado parece estar en torno a los 1.000 millones de dólares, una cifra que puede parecer abultada, pero que en realidad no lo es. Sin ir más lejos, Google pagó hace pocos años 12.000 millones por Motorola, sólo para venderla poco después a Lenovo por 2.000.

No hay que pensar que esta compra hace desaparecer HTC. Más bien al contrario: ahora podrán dedicarse a lo que de verdad les interesa, el sector en el que si están fuertes en el mercado: la realidad virtual. Como pudimos comprobar en el análisis de las HTC Vive, esta veterana compañía tiene mucho que decir en el desarrollo de esta tecnología, mientras que en el sector de los smartphones estaban en clara retirada.

El momento clave para Google

La compra de la división móvil de HTC por parte de Google es estratégica, no sólo porque han aprovechado el mejor momento para comprarla más barata sino por la encrucijada en la que se encuentra la Gran G: es el ahora o nunca. Se acerca el lanzamiento de los Pixel 2, su segunda generación de móviles propios, amén de los Nexus. Sin embargo, las expectativas son bajas y se espera mucho más tanto de su hardware como de Android.

Por lo tanto, en Mountain View han tenido que tomar una decisión: ¿Qué quieren? Sacar más móviles, de mejor calidad y ganar más dinero. La compra de HTC les permite las tres cosas: por una parte, ganan más capacidad de diseño, desarrollo y producción, más fábricas e ingenieros. Por otra, adquieren el control completo de los móviles desde el primer boceto hasta su llegada a las tiendas de todo el mundo. Por último, eliminan un intermediario y se quedan con mayor parte del pastel.

Es lo que se llama una win-win situation, es decir, que Google no puede perder. Ciertamente 1.000 millones es dinero, pero comparado con el presupuesto que se maneja en Alphabet, su compañía matriz, es una inversión menor con un potencial tremendo para hacer caja a medio plazo.

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Tomar las riendas de su futuro, la clave detrás de la compra

Ya sabemos que Google quiere tener pie y medio en el mercado de hardware, por eso anunciaron a bombo y platillo el Pixel y Pixel XL el año pasado. Su problema es que hasta ahora dependían de otros fabricantes para ensamblar y distribuir sus móviles, la parte que va más allá del diseño puro y duro del software. Comprando HTC, ganan la capacidad de hacerlo todo sin tener que ponerse de acuerdo con otros.

Ahora disponen de ingenieros experimentados para diseñar sus nuevos smartphones y de una cadena de fabricación y distribución de la que carecían. Era la diferencia fundamental entre Apple y Google: que en Cupertino podían decir "quiero esta característica para el próximo iPhone" e inmediatamente poner a trabajar a sus equipos para conseguirlos. Subrayando el "sus" como algo importante.

La adaptación del sistema operativo y el software al móvil y sus componentes es muy muy importante. Es lo que permite que los iPhone tengan relativamente poca memoria RAM y aun así funcionar a la perfección. La meta de Google aquí es hacer lo mismo, sacar al mercado dispositivos diseñados por y para Android sin que otros fabricantes puedan decir ni una palabra.

Las patentes, ¿otro motivo para comprar HTC?

Todas las compañías tecnológica tienen un departamento que funciona en mejor o peor medida. Registran patentes, inventos y dispositivos que quizás luego nunca ven la luz. A veces, estas patentes son irrelevantes en un primer momento pero de importancia capital más tarde.

Ya hemos mencionado los motivos más palpables y materialistas de Google para comprar HTC, pero ¿hay algo más? Desconocemos qué patentes tiene esta empresa en su haber, pero teniendo en cuenta los años que llevan en el mercado móvil, seguramente son bastantes y muy interesantes.

Es otro de los motivos posibles para pagar 1.000 millones por un fabricante cuyas ventas dejan mucho que desear.

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Samsung debería preocuparse y mucho

Cuando dependes mucho de otra persona -admitamos que aquí también sirve persona como sinónimo de "empresa"- eres completamente vulnerable. Estás a su merced y poco puedes hacer para evitarlo, salvo diversificar tus alternativas.

Por desgracia para los fabricantes de móviles, a día de hoy el único sistema operativo al que pueden acceder es Android -lo sentimos por Tizen, Samsung-, propiedad de Google. Eso les sitúa en una posición comprometida si desde Alphabet deciden cerrarles el grifo, algo que no parece probable a corto plazo.

Lo que sí lo puede ser es que Google decida separar su camino del resto de marcas. Lo haría con su propio sistema operativo, inspirado en Android pero sustancialmente distinto. Un SO cerrado al estilo de iOS pero con alma de Google, el llamado Fuchsia OS que ya hemos podido ver en alguna ocasión.

Que de repente hayan decidido fabricar sus propios smartphones debería hacer saltar las alarmas en Samsung, líder del mercado, y en otras compañías. Si bien Android seguirá existiendo, es posible que ya no sea la mejor alternativa a iOS, y que los usuarios se encuentren de repente con un tercer sistema operativo móvil en discordia, uno cuyo rendimiento sea sostenido por el propio desarrollador de Android.

¿Quién querría imitaciones teniendo el original? ¿Es siquiera posible que un móvil Samsung con Android funcione mejor que un hipotético dispositivo con Fuchsia? No lo parece, pues significaría que Google estaría armando a sus propios rivales, tirando piedras contra su propio tejado. La mera perspectiva debería horrorizar a todos los fabricantes de móviles que no son Apple.

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