¿Vendes o reciclas tecnología?

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Enero es el mes en el que tradicionalmente más productos se devuelven: regalos de Reyes o Papá Noel que no han gustado, artículos que hemos comprado impulsivamente en las Rebajas y que luego no necesitamos...

La tecnología no se libra de esta tendencia. Ya sea un producto que te han regalado y quieres devolver, o que te ha caído un nuevo tablet o smartphone por navidades y quieres jubilar el antiguo...

Por eso, en nuestro debate de esta semana queremos haceros la siguiente pregunta: ¿Qué haces con los dispositivos que ya no usas? ¿Los vendes? ¿Los reciclas?

Nuestros redactores responden, pero lo que nos interesa de verdad es vuestra opinión. Ya sabéis que, como siempre, los mejores comentarios saldrán publicados en el próximo número de nuestra revista Computer Hoy.

Carlos Gombau

Suelo exprimir al máximo todo tipo de dispositivos y no me deshago de ellos hasta que, o bien dejan de funcionar y están fuera de garantía (en ese caso estudio muy en detalle si compensa pagar la reparación), o bien a nivel tecnológico se quedan obsoletos.

Hasta entonces, suelo rentabilizar cada euro que me gasto. Incluso en el caso de que 'se me quede pequeño', siempre les suelo dar una segunda oportunidad entre familiares y amigos o, llegado el caso, donándolos a alguna institución o asociación.

Ahora bien, si es trata de un producto que no ha satisfecho mis expectativas a las pocas semanas de comprarlo, la opción de reventa es la única que contemplo.

ivan muñoz

Ni lo uno ni lo otro, directamente los acumulo. Lo admito, sufro de un acusado síndrome de diógenes tecnológico que me hace valorar como si fuera un tesoro cualquier cosas que tenga botones. Conservo todos mis móviles y tablets, de vez en cuando desempolvo la Game Boy original para jugar alguna partida al Tetris, y me permito el lujo de escuchar música en mi iPod de 2004 que guardo como si fuera un tesoro.

Tal vez mi caso es algo exagerado, pero no deja de ser cierto que actualmente la tecnología se deprecia con tanta rapidez, que con ciertos dispositivos es casi mejor esperar a que se conviertan en tecnología vintage que malvenderlos en el mercado de segunda mano.

Noelia Hernández

Los móviles, ordenadores y demás dispositivos tecnológicos que he tenido los he exprimido tanto que, cuando he cambiado a uno nuevo, siempre ha sido porque no he tenido más remedio, así que poco provecho les podían sacar otros.

Han ido derechos a un punto limpio. Mi cámara réflex ya tiene cinco años, mi portátil acaba de cumplir dos y mi teléfono tan sólo uno, ¡y porque me lo regalaron!

El anterior, todavía completamente operativo, pasó a manos de mi padre y se convirtió en su primer smartphone. Así que se puede decir que lo reciclé.

 

Tomás González

Cambio de dispositivo con bastante frecuencia, lo que hace imposible reciclar o tirar nada. En los albores de la tecnología, era más fácil regalar un reproductor MP3 a tu hermano pequeño o un móvil a tu abuela, pero los dispositivos de ahora son demasiado caros como para regalarlos o demasiado sofisticados como para dejarlos en las manos de tu abuela.

Así que habitualmente recurro al noble arte del mercadeo y el cambalache.

Yo reciclo siempre que puedo. Aunque no soy el perfecto ejemplo de Early Adopter, suelo estar más actualizado en cuestiones tecnológicas que las personas de mi entorno. Por ello, cuando renuevo algún cacharro de mi colección busco amigos o familiares que puedan necesitarlo.

Así, mis móviles, ordenadores, cámaras, pendrives y otros aparatos acaban en manos de personas que los seguirán usando. Podría vender algunos de ellos, sí, pero me resulta más satisfactorio regalarlos a quien los necesita, y que tengan una segunda vida en manos conocidas.

Susana Herreros

Yo prefiero reciclar o regalar. En el caso de los smartphones, los reciclo ya que los dispositivos que tengo no suelen ser de gama muy alta y el dinero que podría conseguir al venderlo de segunda mano no sería mucho.

Los equipos de sobremesa que he tenido, cuando han quedado obsoletos siempre han encontrado un candidato para regalo: algún niño que lo utiliza para jugar y adentrarse en el mundo de la tecnología, o alguna persona mayor que no tiene necesidad de un equipo con muchas prestaciones.

Fuencisla Mira

Con los dispositivos antiguos que ya no utilizo o que ya han quedado muy desfasados (sobre todo en el caso de los móviles) he optado por reciclarlos.

Sin embargo, en el caso de ordenadores y componentes de estos que ya no me resultan útiles, siempre he resuelto la cuestión regalándonos a conocidos a los que, en ese momento concreto, les venía bien y podían darle todavía uso para aprovecharlos.

La opción de la venta de tecnología es algo que no he llevado a cabo.

Miguel Martínez

Hasta hace bien poco, el único uso que le daba a mis dispositivos antiguos era el de ocupar espacio y acumular polvo. Pero una aburrida tarde de domingo me propuse juntarlos todos e intentar vender algunos en una tienda de segunda mano, y dar otros a familiares o amigos que seguro iban a dar buen uso de ellos.

La sorpresa llegó al ver que, con la venta de algunos de estos dispositivos, reuní el dinero suficiente como para comprar una consola de nueva generación sin gastar un duro.

Por esta razón animo a todo el mundo a buscar en su cajones y comprobar como esos móviles, GPS, o cámaras añejas, os darán una buena alegría a tu bolsillo, o a aquellos conocidos a quien decidas regalarlos.