Apple me vende su iPad Air y otras noticias de la semana

El nuevo iPad Air y el iPad mini Retina tientan a cualquiera

¿ALGÚN TABLET MÁS?

Me levanto de la cama un día cualquiera, optimizo mi cuerpo en el cuarto de baño – un mero update diario, no necesito cambiar la versión – y me siento frente al monitor. Entro en ComputerHoy.com y veo la noticia de una marca que presenta en sociedad su primer tablet o smartphone. Esto ya es una plaga a la altura de las de zombies. De repente, un montón de compañías ven negocio en este sector y se ponen a ello. Algún comercial chino les ha convencido de que la cosa consiste en negociar con China un terminal similar en características y diseño al 90% de los demás smartphones chinos, pasearlo por las tiendas y en dos meses, ¡zas! se dispara la cuenta de resultados de la empresa. Todos los consumidores decidirán que los smartphones Cedra, Randid, Mopos o Aware -por si lo dudabas y estabas ya tecleando en Google, son marcas ficticias- molan mucho más que el resto. Pero no termino de entender en base a qué lo van a decidir. Ni siquiera imagino cómo va a hacer el tendero de teléfonos para identificarlos si despliega tres o cuatro encima de la mesa y los aleja de sus cajas. Lo malo es que los departamentos de producción de las fábricas chinas echan humo pero los de I+D están desiertos, así que hay mucho, pero poco bueno. Muy poco. Igual los que necesitan ir al baño a actualizarse son ellos. 

EL EFECTO APPLE

Me ocurre con cada keynote de Apple. No siempre la sigo en directo, pero recibo al minuto las notas de prensa en el buzón. Y me preocupa que, con sólo leer el Asunto del mensaje, ya me apetece un montón lo que lanzan. Pero mucho. O sea, que entra en mi cuenta de correo “El MacBook Pro con pantalla Retina se actualiza con los procesadores más punteros, procesadores gráficos más veloces y mayor autonomía” y, automáticamente, visualizo mi actual MacBook como un portátil obsoleto, lento y casi inservible. Minutos después, me llega otra nota de prensa que dice: “Apple anuncia el iPad Air, un iPad muchísimo más fino, ligero y potente”. Miro mis manos, que están sosteniendo un iPad, y le digo con firmeza a mi mujer, situada a escasos dos metros de mis reflexiones: sí que pesa el mamotreto este, es hora de cambiarlo.

Por suerte, mi mujer es inmune al efecto Apple y pone freno a mis intenciones en cuestión de segundos. Tampoco es que tenga tanto mérito, se limita a utilizar el sentido común. Así también lo hago yo, no te fastidia. Pero me da miedito el sorprendente poder de seducción de Apple que muchas veces va más allá de razones, de datos y, en ocasiones (cuando mi mujer decide que sí es hora de cambiar el iPad o el MacBook) de sentido común. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, le dijeron a Spiderman en sus primeros días de superhéroe. Pues que tome nota Apple. 

LA PUBLICIDAD CHIVATA

De algún modo hay que pagar todo esto. Internet, quiero decir. Leo en Computerhoy.com que Google e Instagram introducirán más publicidad en sus servicios. Son muy libres, desde luego. En algunos sitios los anuncios se vuelven tan agresivos que casi te escupen en la cara. Otras veces son tan confusos que estás buscando coches de ocasión y de repentes te encuentras en una tienda online de canicas y no sabes cómo has llegado allí. Más vale tener ojo avizor y el pulso bien firme para no salirte de los límites con el puntero del ratón. Ahora que, si me dan a elegir -pero los muy desgraciados nunca lo hacen- yo eliminaría la publicidad chivata. Me refiero a los anuncios personalizados que se presentan en tu pantalla sin invitación formal, pero siempre con la misma excusita en los labios: “es que somos recomendaciones escogidas en base a lo que tú has buscado, o leído, o descargado”. Pues valientes chivatas. Claro, yo estoy navegando tan tranquilo por la tienda de Google y el recuadro de recomendaciones personalizadas me acusa ante cualquier posible espectador de mis últimos intereses. Entiendo que me aparezca el último disco de los Toy Dolls, pero, ¿Cómo le explico a mi mujer por qué Google me sugiere también la novela de la colección Harlequín  “Entre el odio y el deseo”?