Harto de las cuentas de usuario

Se me acaba la imaginación para pensar recordatorios de mis contraseñas

Seguro que te identificas con esas preguntas. Desde hace ya tiempo, nadie te da nada en la Red si antes no te creas una cuenta en su página web, foro, portal o cualquier otro tinglado que tenga mediante el que ofrece sus servicios. En ocasiones, con la verdad por delante: “si te gusta coleccionar cuberterías de alpaca, únete a nuestro foro enviándonos tus datos personales, el libro de familia, tres últimas nóminas y cuatro revisiones médicas recientes”.

Pero al mismo tiempo, otras páginas son más sibilinas y te ofrecen un material, información o servicio atractivo, te conducen a través de varias pantallas preliminares y cuando tan sólo falta darle al clic final te muestran un mensajito burlón: “Lo sentimos. Para opinar, descargar, leer, escribir o tragar saliva en esta página debes ser usuario registrado. Sólo te llevará treinta minutos y unos cuantos improperios”.

Es imposible navegar treinta minutos sin que te pidan registrarte en una página web

Así que, el papelito que tienes junto a tu teclado y en el que anotas todo aquello que los expertos en seguridad te aconsejan no anotar en un papelito junto a un teclado, pronto está lleno de nombres de usuario, contraseñas y las correspondiente respuestas a las preguntas de seguridad: nombre de tu mascota, aficiones de tu abuela, apodo de tu primer cepillo de dientes... Ya estás perdido. ¿Cómo manejo todo esto? Es fascinante el “efecto llamada” que tienen los papelitos de notas sobre sus congéneres. A tu papelito se le suman muchos más con una facilidad pasmosa, de forma que te sientes más y más miserable a medida que bajas la mirada hacia tu escritorio y ves tanta convivencia celulósica.

Programas y trucos para crear contraseñas seguras

“Ha llegado la hora de organizar todo esto”, decides. Por suerte, hay herramientas dispuestas a ayudarte en el empeño: programas de software y apps que te ayudan a reunir, clasificar y tener a mano en todo momento tus cuentas y contraseñas de una forma lógica, sencilla y eficaz. Ja. Ja. Ja. No dudo de sus inmejorables intenciones, tampoco de su capacidad de hacer la vida más fácil a los usuarios... pero a otros usuarios, no a mi.

Tengo tantos papelitos con contraseñas anotadas que podría dormir (cómodamente) sobre ellos

Si yo tuviera la constancia, la regularidad necesaria para nutrir una base de datos con todas mis cuentas de usuario y mantenerla al día, perfectamente sincronizada con todos mis dispositivos... sería un tipo tan organizado que ya no necesitaría la ayuda de una app. Ya he pasado por ello Lo he probado todo: he usado un usuario y contraseña única en mis cuentas, pero el miedo a que me hackeen una cualquiera y accedan a mil más me podía. Probé con un prefijo común y un sufijo variable según el contexto de la cuenta, pero llegado el momento, la clarísima interpretación contextual que veía cuando la creé ya no acudía a mi mente.

Al final, ¿qué he decidido? Usar documentos de texto, post-it en todos los rincones de mi vida cotidiana, emails... todo aquello que le pone los pelos de punta a cualquier experto en seguridad. Sólo que, tal vez, él tenga los nervios de acero que a mi me faltan cuanto me piden crear una nueva cuenta de usuario.