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Linux Mint 18.1 Serena, análisis y opinión

Review de Linux Mint Cinnamon.

04/06/2017 - 12:25

Desde hace varios años se viene observando un cambio en el mundo linuxero. Ubuntu, antaño la distribución más popular, ha dejado su sitio a Linux Mint, que ahora cuenta con el favor de la comunidad por varios motivos. Esta distro es interesante, y por eso nos hemos decidido a probarla.

Su última versión disponible es Linux Mint 18.1 Serena, que cuenta con varios sabores. Se diferencian en su entorno de escritorio, que puede ser Cinnamon, el principal, XFCE o MATE; todos se pueden descargar gratis desde su web oficial. Mint está hecha sobre la base de Ubuntu, aunque a simple vista tienen poco que ver.

Para este análisis o review de Linux Minthemos utilizado el entorno Cinnamon por ser el que más se utiliza. Es más pesado que XFCE o Mate, por lo que no se puede considerar una distribución ligera propiamente dicha en cuanto a consumo de recursos.

Una interfaz que recuerda a los mejores Windows

Lo primero que llama la atención cuando la instalas y pruebas es su estética. Con escritorio Cinnamon es sencillamente espectacular, sin parangón en este sistema operativo y probablemente en escritorio. Los menús son intuitivos, coloridos y personalizables.

Para los usuarios que vengan de distribuciones como Ubuntu Unity, Debian o algunas con LXDE la diferencia será en un primer momento abrumadora. Las opciones y atajos son tantos que se puede pensar que sobran, que no es necesario exprimir tanto la interfaz del sistema.

Por ejemplo, el menú de inicio de Cinnamon no se parece en nada a cualquier otro que hayamos visto hasta ahora. Si acaso guarda cierto parecido con XFCE, pero no mucho. Más bien es idéntico al de Windows XP o 7, con un menú desplegable en el que se pueden ver de un vistazo todos los ajustes y aplicaciones instaladas.

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A diferencia de otras distribuciones y escritorios, el panel con las ventanas abiertas y los botones está por defecto en la zona inferior. No tienes que molestarte en desplazarlo. Se pueden crear lanzadores y añadir nuevos elementos con sólo abrir los ajustes con el botón izquierdo. No hay que instalar software adicional para personalizar Linux Mint en ningún momento, y eso mejor y mucho el análisis.

Viene con varios packs de iconos y temas preinstalados para que modifiques su aspecto y lo pongas a tu gusto. El color característico de Mint es el verde, aunque en un tono que a muchas personas no les resulta agradable. En los ajustes accedes a una amplia variedad de opciones de personalización que contrasta con otros entornos más rígidos como XFCE o Unity.

La estética no es la única diferencia que convierte a Linux Mint Cinnamon en la mejor distro de Linux. Hay más, sobre todo en el apartado de software.

El mejor instalador de software de Linux

La gestión de los programas instalados viene a reforzar los motivos por los que Mint ha superado a Ubuntu. Aunque esta última distro incorporó hace tiempo un Centro de Software propio, jamás estuvo a la altura del de la competencia. Ni siquiera el cambio al centro de Gnome ha bastado para mitigar este error.

El instalador de aplicaciones de Mint funciona y es gráfico, y eso ya es mucho decir. No tienes que complicarte la vida con códigos en la terminal, sino que basta con ir a la aplicación Software, buscar la aplicación que quieres instalar y pulsar sobre el botón correspondiente.

En el caso de querer instalar algún programa que no está en la tienda, puedes hacerlo con los paquetes .deb de Debian y Ubuntu, y es que como hemos dicho Mint se basa en estas dos distribuciones anteriores. El instalador de paquetes está a la altura del resto del sistema y pocas veces da errores.

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Una vez que pruebas Linux Mint 18.1 tal y como viene de serie, cuentas con todo lo necesario para empezar a funcionar. Como aplicaciones preinstaladas están VLC para contenido multimedia, el navegador Firefox y el editor de imágenes GIMP. También Steam, aunque por problemas con la librería no funciona en la versión que viene con el SO.

Cabe destacar dos apps especialmente útiles: la que sirve para formatear memorias USB y la que crea imágenes booteables en estos dispositivos. Funciona bien y permiten manejar y formatear tu pendrive de la forma más sencilla posible.

El consumo de recursos, su único tropiezo

De anteriores experiencias con Mint ya sabíamos que no es la distribución más ligera de Linux. Más bien es recomendable para ordenadores con recursos más que suficientes para ejecutar Windows. Con esto no decimos que no funcione bien en otros más modestos; de hecho este análisis lo hemos elaborado con un portátil Toshiba Satellite Pro L660-16E, con procesador Intel Core i3-370M y 4GB de RAM DDR3.

La diferencia de rendimiento se nota si comparamos Mint con Xubuntu, Budgie y otras versiones que realmente consumen poca memoria RAM. En este caso se nota cierta ralentización al acceder a menús y sobre todo al ejecutar varias aplicaciones de forma simultánea.

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No es una distro para cualquier ordenador, aunque si te gusta su gestión del software y sus opciones, puedes instalar la versión con escritorio XFCE, que aunque no llega a ser tan liviana como las dos mencionadas, se queda quizás la altura de Manjaro en cuanto a rendimiento.

Aunque un ordenador con esta versión del SO no funciona tan rápido, sí que es estable. No hemos sufrido ningún error durante el tiempo que hemos estado elaborado la review de Linux Mint, y eso está muy bien. En Ubuntu, por ejemplo, no son poco habituales algunos problemas con un uso normal del PC.

Una distribución ideal si no quieres complicarte

La conclusión de este análisis de Linux Mint 18.1 Serena no puede ser más clara: hoy por hoy es la mejor distribución de Linuxcon una diferencia cada vez más amplia. Lo tiene todo, especialmente cuando la utilizas en un ordenador con potencia suficiente para utilizar Cinnamon sin deterioro de su rendimiento.

Para principiantes es perfecta por su interfaz, parecida a la de Windows. Además evita problemas a la hora de instalar nuevos programas, aunque en cuanto a consumo de recursos quizás ha crecido un poco más de la cuenta.

Hablamos no sólo del presente sino del futuro de Linux. Mint es todo lo que debería ser un sistema operativo: intuitivo, personalizable y con muchísimas opciones a cada paso. Para mucha gente puede que Debian sea mejor, pero si no quieres complicaciones, con esta distro puedes evitarlas.

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