Munich, arrepentida de su cambio a Linux, vuelve a Windows

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En el año 2004, la ciudad de Munich -Alemania- decidía cambiar el sistema operativo de todos sus equipos, de Linux a Windows. Concretamente hizo el cambio a la distribución LiMux. La decisión venía motivada por temas de costes económicos, principalmente. Otros argumentos fueron que Linux resultaría más confiable y que era más (políticamente) correcto para la imagen de la ciudad. Ahora, 10 años después, deciden recular y dar marcha atrás en su decisión. ¿Qué les ha ocurrido?

Los trabajadores comenzaron a resultar menos productivos, lo que se debería a que la adaptación al sistema operativo Linux no fue del todo satisfactoria. Tareas que son de lo más simples en un SO como Windows, pongamos por caso crear un documento de texto, una presentación o compartir un fichero en red con el resto de compañeros, parece ser que a los empleados públicos se les resistían.

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Pero no sólo bajó la productividad sino que tampoco consiguieron reducirse los costes esperados. Se hacía necesario que se desarrollasen aplicaciones específicas para que el ayuntamiento de la ciudad pudiese trabajar en Linux, además del soporte y mantenimiento necesario, lo que disparaba el presupuesto y acababa haciendo inviable la decisión del cambio a Linux.

Las 9.000 máquinas que en su día se pasaron a Linux volverían ahora a usar Windows, de nuevo.