Qué aprenden los niños en los talleres de programación infantiles

Clase de alumnos de ConMasFuturo

Scratch, Arduino, Raspberry Pi, Minecraft… Son sólo algunos de los términos que manejan con soltura los niños y niñas que recorren las aulas de Microforum durante las vacaciones escolares de la pasada Semana Santa.

Su seguridad a la hora de referirse a programas informáticos, placas base o impresoras 3D provoca entre quienes escuchamos sus explicaciones una mezcla que va desde el asombro a la perplejidad, pasando por la admiración. Y no sólo hacia ellos, también a quienes les enseñan a conocer e interesarse por el mundo de la programación, sus profesores.

Por unos días los espacios de Microforum, un centro de formación en Madrid dedicado a la enseñanza de las nuevas tecnologías, ha visto como los pupitres que normalmente ocupan los adultos eran tomados por alumnos a partir de 6 años.

Papá, quiero programar

En estas aulas se imparten talleres donde los más pequeños empiezan a tomar contacto con conceptos como la robótica o el modelado 3D, siempre a través del juego y, en este caso, llevados de la mano por el equipo que forma ConMasFuturo.

“La idea nació porque quería que mis hijos hicieran este tipo de actividades y en aquel momento no existía ninguna oferta en el mercado, así que empezamos a hacer cosas de manera familiar y, poco a poco, se convirtió en un proyecto empresarial”, nos cuenta Antolín García, director de Microforum e impulsor de ConMasFuturo.

Robots que enseñan a los niños a programar

Ya llevan dos años impartiendo diferentes talleres, donde los alumnos aprenden a fabricar y hacer volar sus propios drones, experimentan con las leyes de la física con cohetes propulsados por el aire, o juegan con rifles láser que cuentan con un sistema de puntuación programados por ellos mismos e instalado en su propio móvil.

Hay muchos padres que no saben que existen este tipo de tecnologías y les sorprende ver de lo que son capaces de hacer sus hijos. De hecho, muchas veces el tiempo dedicado a los descansos los niños los dedican a seguir trabajando con la herramienta, y no hay forma de que paren”, nos explica García. “Yo, como padre, quiero que se lo pasen bien, pero también que tengan un aprendizaje para su futuro”.

MakeyMakeyEl circuito eléctrico MakeyMakey permite crear mandos para juegos de casi cualquier superficie o material.

Minecraft, su preferido

Descubrir la lógica de la programación permite a los niños y jóvenes de entre 6 y 17 años a mejorar en todas las asignaturas, tanto en primaria como en la ESO, según han podido comprobar desde ConMasFuturo. Esto les ayuda a ordenar correctamente  las ideas, a aumentar su capacidad de memoria, atención y concentración, y estimula su creatividad e imaginación.

“Los chavales aprenden a que si algo no funciona, mientras están creando un videojuego o una app, es que hay un problema que hay que resolver y no paran hasta encontrar la solución”.

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Como cada edad necesita de un tipo de aprendizaje, los talleres también persiguen diferentes objetivos pero con la misma meta: que la tecnología se convierta en una aventura. “Los más pequeños crean sus propios videojuegos, como una rayuela o un pompero electrónico, para luego disfrutar con ellos físicamente y mezclar la tecnología con aire libre, luz o sonido, y compartir el juego con el resto de compañeros”, describe el fundador de ConMasFuturo.

Los más mayores, por su parte, trabajan con tecnologías como Arduino, diseño y modelado en 3D, e incluso Java. Hay un campamento en el que programan su propia pistola láser o su dron: primero se dedican a toda la parte de montaje eléctrico y programación, y luego juegan con ello”.

Pero si hay un taller que triunfa por encima del resto, García lo tiene más que claro: “Todo lo que tenga que ver con Minecraft les vuelve locos y es una manera de introducirles en la programación. Mi hijo empezó con 13 años a hacer 'mods' para Minecraft y terminó programando con Java, que es una herramienta profesional”.

ScratchScratch es un lenguaje de programación basado en software libre y pensado para niños de entre 8 y 12 años.

Herramientas comunes 

El más joven es Roberto, que con sólo 9 años ya asiste a una clase de modelado 3D con el lenguaje de programación profesional Unity para crear su propio personaje del videojuego “League of Legends”, y nos enseña, acompañado de uno de los monitores, cómo funcionan algunos de los inventos que se pueden ver en los pasillos de Microforum.

Curiosamente, la mayoría de ellos no sólo emplean herramientas de programación, también circuitos eléctricos más o menos sencillos, como MakeyMakey, y materiales tan comunes como unos guantes de cocina, plastilina, pinzas de la ropa o papel de aluminio para crear estos inventos.

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Entre ellos un peculiar juego basado en el ya tradicional Memory. Consiste en buscar parejas de animales sobre una alfombra donde hay varios puntos forrados con papel aluminio. Los pies descalzos ejercen de conductor de la electricidad para hacer llegar la señal al ordenador que, a través de un software programado por ellos mismos, muestra la figura de un animal. Hay que encontrar a su pareja.

“Este proyecto lo hacen completamente los niños. Programan su propio videojuego y luego lo llevan a la práctica”, describe Iván González, monitor de ConMasFuturo.

Una de las claves de todos estos talleres es que los alumnos llevan a la práctica lo que han aprendido delante del ordenador, compartiendo espacio y vivencias con otros compañeros. Y, de paso, le dan un valor añadido a su futuro.